
Desde la Vuelta
a la Democracia
en 1983 ya han pasado mas de tres décadas de las cuales el Peronismo en sus
distintas formas y vertientes ha Gobernado en mas de dos de esas tres décadas y
por consiguiente es evidente la importancia y responsabilidad que tiene el
Peronismo en la actualidad que vive nuestro País ya que ha sido el principal
actor Político de este segmento de la historia política de nuestro País.
Con respecto a la estructura Social de nuestro país,
el primer golpe importante que se le asestó fue durante la década Menemista,
allí se comenzó a dañar seriamente el entramado social de nuestro país, la
marginalidad vio su nacimiento a partir de las ya conocidas políticas de corte
neo liberal, generando gran exclusión social, desocupación y pobreza.
La raíz de la estructura social no ha cambiado desde la crisis del 2001,
la marginalidad y la pobreza en nuestro país hoy representa y afecta a mas de
10 millones de argentinos y si a este número le sumamos los otros 6 millones de
personas que son sostenidas por medio de los planes asistencialita, queda
claramente al descubierto que durante la década K, la pobreza y la marginalidad
en la Argentina
ha crecido de manera sustancial.
De igual manera y al mismo tiempo los más ricos son
mas ricos y los más pobres más pobres, las distancias en la argentina entre
ricos y pobres ha crecido estrepitosamente y esto tampoco se condice con el
falaz discurso K.
Estos sectores tan castigados por la desigualdad, la falta de equidad y
sobre todo ante la falta de acceso a la educación y el empleo, sin
posibilidades de ser parte del contrato social se ven sin presente y sin futuro
y han elaborado una sub cultura propia, un contrato social propio y por
consiguiente una manera de vivir que los atrinchera en la marginación, abriendo una brecha entre ellos y el resto.
Aquí es donde entendemos que se genera una de las primeras y principales causas
de la inseguridad en nuestro país, tenemos una sociedad fragmentada, partida,
tenemos dos sociedades, la que vive dentro del contrato social establecido y
aquellos que viven fuera del mismo.
La exclusión social es un dato de la realidad que es incontrastable y
que, por supuesto, no nació ahora sino que es producto de políticas
desacertadas e ineficientes que han creado bolsones de pobreza muy extendidos
alrededor de las grandes ciudades. El Peronismo en el Gobierno se ha manejado
con total irresponsabilidad en temas cruciales como son la Seguridad , el empleo, la
educación y el Desarrollo Social. Lejos de querer resolver los problemas
centrales del país y fundamentalmente de la gente ha utilizado a los sectores
sociales más desprotegidos para tomarlos como rehenes de su política
asistencialista.
Hoy cada vez más pobres
son víctimas de la inseguridad y que la falta de políticas reales de inclusión
genera violencia. Porque no tienen los
recursos para acceder a una seguridad privada”, cada vez se da más el delito de
pobres contra pobres. “Hay una ausencia del Estado que debe garantizar la
seguridad, la inseguridad lleva a un debilitamiento de la creencia o apoyo de
la gente al funcionamiento del sistema democrático”
Para luchar contra la inseguridad hay
que pensar en dos tiempos: por un lado, en las políticas sociales para
enfrentar las causas del problema: fomentar igualdad de oportunidades, mayor
acceso a educación y tener una serie de políticas sociales específicas para
mejorar la inserción laboral. Por otro, hay que atender las consecuencias en el
presente con políticas de seguridad específicas. Para ello, se necesita un
aumento de los recursos destinados a tener mejores cárceles, mejores recursos
policiales, una Justicia más informatizada, como para contar en el momento con
los antecedentes de cualquier persona. La importancia de los datos es
fundamental: El diseño de políticas de seguridad tiene que responder a la
evidencia real de los datos y no a las mentiras del INDEC.

Pablo Eduardo
Vázquez