lunes, 7 de septiembre de 2015

GUILLERMO LEGUIZAMÓN y la U.C.R. de Catamarca

                Guillermo Leguizamón del Llano, nació en Hualfin, Catamarca entre 1853 y 1854, fue bautizado en el mismo lugar, en la Capilla familiar Ntra. Sra. del Rosario el 30 de Mayo de 1858, (cabe recordar que por aquel entonces los únicos registros de nacimiento que se expedían eran los del bautismo, ya que no existía el registro civil). Su padre era Felipe Santiago Leguizamón Ruiz de Gauna quien había nacido en Salta en 1814, mientras que su madre era Gualberta del Llano Moreno, nacida en 1825 en Hualfin, Catamarca.

                Gran parte de su juventud vivió en Chile específicamente en Santiago donde se trasladó para estudiar la carrera de abogacía, allí, se recibió de abogado en la Universidad de Santiago de Chile.

                En la misma Santiago conoció a quien fuera luego su esposa, Elena Marta Ovalle Arangua, nacida el 22 Febrero de 1845 en Santiago, Chile y  fallecida el 15 Enero de 1929 en Buenos Aires, Argentina. Contrajeron matrimonio el 16 Septiembre de 1876 en la Iglesia de San Isidro en Santiago, Chile, tuvieron seis hijos: Adolfo César Leguizamón Ovalle, (n. 11 Mar 1878, f. 7 Sep 1958); Guillermo Eduardo Leguizamón Ovalle, (n. 1 Dic 1878, Belén, Catamarca, Argentina, f. 31 Oct 1949); Rafael Alejo Leguizamón Ovalle, (n. 1880, f. Dic 1934); Alvaro Francisco Leguizamón Ovalle, (n. 1883, f. 1956); Elena Leguizamón Ovalle, (c. 1 Ene 1885, Posta de San Martín, Santa Fe, Argentina); Aníbal Felipe Leguizamón Ovalle, (n. 5 Jul 1886, San Fernando del Valle de Catamarca, f. 18 Feb 1959, Buenos Aires).

                Guillermo Leguizamón, una vez afincado definitivamente en su Catamarca natal, se convirtió en un hombre público que supo dedicarse por completo a la vida política hasta el final de sus días.

                En 1883 tuvo una destacada e importante actuación en la Asamblea Constituyente Provincial de la que formó parte como constituyente.

                En el Plano académico, fue Rector del Colegio Nacional de Catamarca desde 1884 hasta 1886.

                Mantuvo desde un principio un mismo lineamiento político y que tenía que ver con el apoyo irrestricto a sus amigos Leandro Alem y Bernardo de Irigoyen, a quienes reconocía su liderazgo y conducta. En virtud de ello, en 1885 apoyó fuertemente la truncada y frustrada candidatura de Bernardo de Irigoyen a la presidencia.

                En 1890 se convertiría en el fundador y el principal organizador de la Unión Cívica en Catamarca, pero su estrecha relación con Leandro Alem, Bernardo de Irigoyen y Francisco Barroetaveña también le darían dimensión Nacional, siendo Guillermo Leguizamón uno de los fundadores y principales artífices de la formación de la Unión Cívica y luego en 1891 de la Unión Cívica Radical en el plano Nacional. Siempre se consideró amigo personal, admirador y gran seguidor de Leandro Alem, relación esta, que lo llevó a tomar un gran protagonismo en la vida política tanto catamarqueña como en la vida política interna en aquellos primeros años del Radicalismo.

                Su accionar político y su relación con Leandro Alem, lo llevó a tener una importante intervención durante los episodios de la Revolución del Parque en 1890.

                Con motivo del estado de sitio declarado después de la revolución radical, fueron remitidos presos a la corbeta La Argentina Leandro Alem, Víctor Molina, Miguel A. Páez, Coronel Julio Figueroa, Joaquín Castellanos, Martín M. Torino, Rufino Pastor, Guillermo Leguizamón, Francisco Barroetaveña, Oscar Liliedal, Adolfo Saldías y Diego Fernández Spiro. Juan Posse es llevado a la cañonera Paraná junto con Marcelo T. de Alvear, Julio Arriaga y Celindo Castro. Unos días después fueron trasladados al pontón Rossetti, donde se encontraban hacinados casi todos los dirigentes radicales, incluso Alem. Semanas más tarde, fueron desembarcados en Montevideo en calidad de desterrados. En Santiago del Estero, con orden del juez fueron aprehendidos Ramón Iramain, Francisco Castañeda Vega y Dupuy como cabecillas de la conspiración nacional.

                Luego de la revolución del parque, en Catamarca se apreciaría una gran división en la clase política y por ende se encontraría una oposición al régimen muy diluida. Solo quedaban dos grandes agrupaciones: el partido nacional que lo componían los Dulcistas y los Figueroístas, y los de la Unión Cívica, presididos por Guillermo Leguizamón, Los Católicos, en los que predominaba la influencia del Vicario eclesiástico José F. Segura no comulgaban con los Cívicos de Leguizamón ya que tenían diferencias insalvables. A esta disgregación política se sumaba un estado de anarquía que se acentuaba cada día más.

                A esta anarquía en la elite política y la administración pública se sumaba el desprecio por la justicia y por la honestidad en el manejo del crédito bancario, entre las acusaciones, algunas caían sobre el banco provincial de Catamarca. A fines de junio de 1891, y ya comprometido el Acuerdo Roca-Mitre, el Gobernador Gustavo Ferrari, en su enfrentamiento por la nominación del Senador Nacional, con la facción denominada Separatista, liderada por Rafael Castillo, declaró cesantes a todo el Senado y la Corte de Justicia.

                Otro de los motivos importantes y, tal vez, causa motor del estallido fue que los principales líderes de la Unión Cívica se hallaban detenidos (Oscar Liliedal, Guillermo Leguizamón, Carlos de la Vega, Angel Maza). Como resultado, se produjo en Junio de 1891 un levantamiento revolucionario liderado por los Cívicos, se produjeron nuevos alzamientos y los amotinados tuvieron en Catamarca el 23 de junio un éxito sangriento que derrocó al gobierno de Gustavo Ferrari e instaló una Junta o Triunvirato presidido por Guillermo Leguizamón y que se completaba con Santiago de Santa Coloma y Carlos A. de la Vega. El audaz movimiento triunfó y se mantuvo en el Gobierno provincial por tres días, hasta que el Estado nacional declaró el estado de sitio y arribaron efectivos militares al mando del General Amaro Arias (hermano del General José Inocencio Arias), siendo, tras diversos avatares, apresados los líderes revolucionarios, entre ellos Guillermo Leguizamón, por el comisionado militar, quien lo hizo llevar a Buenos Aires, donde fue juzgado por conspiración contra el régimen. La justicia le negó la excarcelación.

                La provincia fue intervenida por el Gobierno federal, recayendo la intervención en Juan Carballido. El Gobernador Gustavo Ferrari fue repuesto en su cargo y designado su cuñado Figueroa como Senador Nacional.

                Leguizamón volvería a la escena política participando luego, en la Revolución de 1893 correspondiéndole haber conservado en su poder una bandera argentina teñida en sangre de los caídos en el Parque y en Jardín Florida, bandera ensangrentada, esa, que sirvió de emblema partidario a la futura bandera roja que usó el radicalismo. En virtud de los sucesos revolucionarios de 1893, contra el Gobernador Gustavo Ferrari y el nepotismo instaurado en la misma, las vinculaciones entre las provincias vecinas de Catamarca y Santiago del Estero se resintieron. Como resultado de dicha revolución, el Ministro del Interior Wenceslao Escalante, conspicuo dirigente del PAN, se vio obligado a presentar la renuncia.

                Con respecto a la cuestión partidaria, como ya dijimos, Leguizamón, siempre se mantuvo cercano a Leandro Alem, ostentando ser uno de los miembros fundadores de la Unión Cívica y luego de la Unión Cívica Radical de la que formó parte entre 1891 y 1894 de la Primer Convención Nacional de la U.C.R. presidiéndola en algún momento de aquellos años.

                Se desarrolló como Diputado Nacional en el periodo 1900-1904 en el cual tuvo gran intervención y gran reconocimiento.

                También, cabe destacar, que en el ámbito de su profesión, el derecho,  presidió la Corte de Justicia de Catamarca (entonces llamada Cámara Superior) en dos oportunidades, Enero de 1885 y junio de 1914.

                Falleció en Catamarca el 12 de marzo de 1922 .Sus Restos descansan en el Cementerio de San Fernando del Valle de Catamarca.

                Guillermo Leguizamón, un hombre que durante toda su vida se valió de sus grandes conductas, con una fuerte convicción ética y moral supo representar los valores y principios más profundos de la Unión Cívica Radical, siendo uno de sus fundadores se ha convertido en un protagonista valeroso del radicalismo Nacional y Catamarqueño.

 

Pablo Eduardo Vázquez

domingo, 30 de agosto de 2015

JUAN POSSE: La UCR de Tucumán

Sentados: Berroataveña, Alem, Juan Posse, Leguizamon
                Juan Posse Talavera, nació en san Miguel de Tucumán el 18 de julio de 1839. Era hijo de don Vicente Posse Tejerina (4/4/1796-9/8/1884), miembro de una tradicional familia tucumana que desde muy temprano estuvo vinculada a la política, el poder y la producción de la provincia, y de Sabina Talavera Olivera (1798-1858). Sus hermanos eran: Manuel Posse Talavera (1816-1893), José Ciriaco Posse Talavera (1816-1906) quien fue Gobernador de Tucumán, Wenceslao Posse Talavera (1817-1900) quien fue Gobernador de Tucumán y fundador del Ingenio Esperanza, Ramón Posse Talavera, Elina Posse Talavera (1831), Nicéfora Posse Talavera (1837), Sabina Posse Talavera (1846), Genaro Posse Talavera, Elena Posse Talavera (1825-1836), Emidio Posse Talavera (1830-1895) quien fue fundador del Ingenio La reducción y Hortensia Posse Talavera (1834-1836). Además era primo de José Posse, quien también fue gobernador de Tucumán entre 1864 y 1866.
                Como dijimos, era una familia tradicional de Tucumán, su abuelo Manuel había llegado a Buenos Aires durante la segunda mitad del Siglo XVIII, Manuel se afincó en Tucumán, procedente de Camariñas, Provincia de La Coruña.

                Juan Posse, contrajo matrimonio con Carmen Colombres Ruiz Huidobro el 25 de mayo 1870 en la Catedral de Tucumán. Dedicado a las actividades de la industria azucarera, fundó en 1870 el ingenio San Juan, uno de los más importantes de la provincia que lo administró hasta 1903. En 1882 se asoció a la fábrica azucarera de don Leocadio Paz, quien además fue un fuerte impulsor de la industria ganadera. En 1895, se incorporó a la firma su hijo, don Ramón Paz Posse, que llevaría al ingenio San Juan a los primeros planos industriales.

                El ingenio San Juan siempre estuvo a la vanguardia en sus progresos técnicos, la extensión de sus cañaverales y sus adelantos en materia social. Podemos mencionar la creación de un almacén cooperativo y un moderno hospital, con servicio médico completo que incluía odontología, lo que no era común en la época. También, mucho antes de que se dictara la denominada "Ley de Sillas", desde 1916,  todos los obreros del ingenio tenían una mesa con sus respectivos bancos o sillas. Allí descansaban y recibían los alimentos en las ocho horas de su turno de trabajo. Esto demuestra claramente que Juan Posse más allá de su posición empresarial, mantenía bien en alto valores sociales que tendían a vincularse socialmente con el medio en el que se desarrollaba, denotando un claro compromiso social fiel a los principios ideológicos de la Unión Cívica Radical, que luego llevaría adelante y defendería hasta el día de su fallecimiento.

                Fue miembro de la Municipalidad, diputado a la Legislatura y miembro de la Comisión Constituyente Provincial de 1884, así como comandante del batallón de Guardias Nacionales de la Banda del Rio Salí.

                En 1886 Juárez Celman había asumido la presidencia de la Nación inaugurando un gobierno que por sus características personalistas y unipartidarias se denominó "unicato". Con motivo de esas elecciones presidenciales, las familias dirigentes de Tucumán se dividieron en tres facciones: juaristas, rochistas e irigoyenistas, que apoyaban a sus respectivos candidatos: Miguel Juárez Celman, Dardo Rocha y Bernardo de Irigoyen. Los irigoyenistas tenían entre sus filas a miembros de la Familia Gallo, Colombres y algunos de los Posse. Los Gallo, mantenían un firme control sobre la provincia: Santiago era gobernador en 1886, lo cual le permitía manejar la policía; Delfín, diputado por Tucumán y Vicente prestaba apoyo financiero a la campaña con los capitales de su fábrica y negocios azucareros. En este contexto de grupos confrontados, el Colegio electoral de Tucumán eligió gobernador a Juan Posse, en 1886.

                Cuando fue elegido gobernador de Tucumán, cargo que asumió el 16 de septiembre de 1886 hasta el 12 de junio de 1887, su administración no gozaba de la simpatía del presidente Miguel Juárez Celman, ya que los electores tucumanos fueron los únicos que no apoyaron su candidatura presidencial. Ello significó al gobierno de Posse una serie de dificultades agravadas por la epidemia de cólera de 1886-1887, que diezmó la población de la provincia.

                La oposición juarista lo atacaba duramente, y resolvió dar un audaz golpe. Lídoro Quinteros, líder opositor, armó a las peonadas del ferrocarril de Córdoba con la complacencia de la autoridad nacional, y atacó el Cabildo de Tucumán el 12 de junio de 1887. Tras sangrientos tiroteos en la plaza Independencia, Posse fue derrocado y arrestado, asumiendo el gobierno el interventor federal, doctor Salustiano J. Zavalía.

                Podemos destacar dos hechos importantes que provocaron la rebelión de 1887 que derrocó el gobierno de Juan Posse. Por un lado, el envío de tropas por parte de Posse en noviembre de 1886, con motivo de las elecciones locales, para impedir que los juaristas votaran, lo que produjo sangrientos disturbios en Lules y Monteros.

                Por el otro, la terrible epidemia de cólera que diezmó la población de la provincia, la que merece un particular tratamiento. En la ciudad de San Miguel de Tucumán se registraron 828 muertes en los últimos días de 1886. Ante tal tragedia, Posse interrumpió su plan de fundar un banco y gastó el dinero en socorrer a los enfermos y a los pobres. La peste desarticulaba el incipiente tejido social que se estructuraba en torno al nuevo estado provincial.

                A pesar de las medidas higiénicas y de precaución tomadas por el gobierno de Tucumán, así como de la orden de detener los trenes provenientes de Córdoba en El Recreo, para evitar que el contagio se extendiera en las provincias del norte. El gobierno nacional no aprobó las medidas de Tucumán, Santiago y Catamarca referente a la circulación de trenes y resolvió que los trenes continuaran su marcha hacia los puntos de destino. El tribunal de Medicina de Tucumán, expresó su dolor por ver que todos sus esfuerzos para preservar a la población se hacían ilusorios ante la decisión del gobierno nacional, que desconocía el derecho de los gobiernos de provincia de velar por la conservación y salud públicas. El 28 de noviembre de 1886 ingresaba en tren a Tucumán el regimiento Nº 5 de Caballería, venía infectado. Diría el entonces Secretario de salud de Tucumán: "el cordón sanitario no llegó a implantarse porque más pudieron los menguados intereses del comercio y del tráfico que los sagrados de la salud pública".

                La epidemia paralizó desde noviembre de 1886 hasta febrero de 1887 las actividades comerciales e industriales debido a la cantidad de casos de cólera. La humedad y el calor del verano y el hecho de que en Tucumán "había más de 200 lavanderas que lavaban ropa en sus casas al lado del pozo, hacían que el agua infectada sea el conductor más seguro del cólera". Ante tal situación el gobernador Posse solicitó ayuda al gobierno nacional, pero el apoyo que llegaba no era suficiente para detener el flagelo.

                En una carta desesperada dirigida a Roca, quién era su primo por parte materna, Posse describe la angustiante situación: “En los cuatro hospitales habilitados durante la epidemia se asistían alrededor de 1000 enfermos”.

                A mediados de enero de 1887, nuevamente Juan Posse le escribió a Roca lamentándose que "no ha sido posible conseguir del Gobierno Nacional ni de la Comisión de Auxilios más recursos pecuniarios para ayudar a esta pobre provincia a salir del estado precario en que el cólera nos ha puesto". Posse interpretó que quizás era por "la mala voluntad que se le tiene a este gobierno, o porque solicitábamos una cosa imposible, dado el estado de finanzas en que se encuentra el Gobierno de la Nación, o por los pocos recursos de que dispone la Comisión de Auxilios. En fin, sea de ello lo que fuere, haremos aquí lo que se pueda arreglado a nuestros pocos recursos; cuidando nuestros enfermos y alimentando a los menesterosos, que hoy son muchos."

                A pesar de los esfuerzos realizados por Posse, fue acusado de ser el responsable de la epidemia. El 12 de Junio de 1887 estallaba un movimiento revolucionario para derrocar a las autoridades provinciales. Un testigo de los hechos, José Ponssa, narraba lo acontecido: "El jefe visible de este movimiento fue Lídoro Quinteros, afiliados a su partido, conjuntamente con un cuerpo de ejército (4º de Infantería llegado de Córdoba) y operarios de los ferrocarriles traídos también de dicha ciudad. Después de 26 horas de combate en la Plaza Independencia, los revolucionarios derrocaron al Gobierno de Juan Posse a cosa de 125 muertos y otros tantos heridos, consolidando así el Dr. Juárez Celman su sistema absorbente de gobierno: el Unicato de Juárez."

Desde la izquierda, sentados, Pacífico Rodríguez, Lucas Córdoba,
Juan Posse, Pedro I. Ríos y Pedro Alurralde, fundador de “La Razón”
                Este proceso dio lugar a dramáticas sesiones en el Congreso Nacional, donde el diputado Delfín Gallo hizo una memorable defensa de la administración de Posse. Esto hizo que Posse se convirtiera en el más decidido opositor a los gobiernos de Juárez Celman, de Carlos Pellegrini y de Luis Sáenz Peña.

                En 1890, se convertirá en uno de los fundadores y principales dirigentes de la Unión Cívica, fuertemente vinculado a Bernardo de Irigoyen y Leandro Alem, se convertirá rápidamente en uno de los líderes indiscutidos, primero de la Unión Cívica y luego a partir de 1891 de la Unión Cívica Radical, llevando y defendiendo sus ideas y principios a Tucumán, pero su liderazgo dentro de las filas radicales no solo tendrá alcance Provincial, sino que siendo uno de sus fundadores, pertenecía al más estrecho círculo de decisión a nivel nacional del que participaba junto a sus dos referentes a los que más respetaba como ya dijimos que eran Leandro Alem y Bernardo de Irigoyen.

                Su activa participación durante la Revolución del Parque, le significó el exilio hacia Montevideo junto a Bernardo de Irigoyen, Leandro Alem y otros dirigentes de peso de la Unión Cívica Radical.

                En 1902 volvió a ser diputado nacional, cargo que ejercía al morir en su residencia del paraje Sauce Yacu, en Raco, Tucumán, el 20 de enero de 1904.

 

Pablo Eduardo Vázquez

miércoles, 22 de julio de 2015

Francisco Beiró: Predicamento y Honradez por la República

                Nació el 19 de septiembre de 1876 en Rosario del Tala, Provincia de Entre Ríos. Egresó como bachiller del Colegio del Uruguay de Concepción del Uruguay y como abogado de la Universidad de Buenos Aires donde se doctoró en el año 1901.
                Fue Comisionado Municipal y Presidente de la Comisión Municipal de Vecinos, Intendente Interino de la Capital.

                Fue presidente de la Convención Nacional y del Comité Nacional de la UCR, diputado nacional entre los años 1918 y 1922. Ocupó el cargo de Ministro del Interior durante los últimos meses del primer gobierno de Hipólito Yrigoyen, allí por 1922, en reemplazo del doctor Gómez.

En 1928 acompañó en su segunda candidatura presidencial a Hipólito Yrigoyen, como candidato a Vicepresidente. La fórmula resultó vencedora, pero Beiró falleció el 22 de julio de 1928, poco antes de asumir el cargo.

                En la ciudad de Buenos Aires llevan su nombre la Avenida Francisco Beiró, principal arteria del barrio de Villa Devoto, en el que residió

                Participó en la revolución Radical del 4 de Febrero de 1905 junto con Hipólito Yrigoyen. En 1912, cuando el radicalismo, a partir de la ley Sáenz Peña inicia su reorganización general con miras a la toma del poder por las urnas, el doctor Beiró presidirá un comité parroquial, formando parte para 1914 del Comité Nacional, del que será presidente hasta febrero de 1922. En 1918, también es nombrado Comisionado Nacional en la Provincia de San Juan.

                Dedicó mucho tiempo y esfuerzos por el progreso y crecimiento del barrio de Villa Devoto será desde 1917 hasta 1920 presidente del Concejo Escolar N° 17, desde donde fundará en 1918 la Asociación de Protección a la Niñez, cuya presidencia ejercerá y cuyo móvil filantrópico será alterado a su muerte, transformándose el “Instituto Roca” que administraba, de ejemplo de enseñanza para niños pobres en un simple “Reformatorio”.

                También participó en la creación del Club Estudiantes de Buenos Aires que en esa época se llamaba Sportivo Devoto.

                Era un hombre sencillo que habitaba en la calle José Luís Cantilo esquina Marcos Paz, Villa Devoto. El edificio principal de su vivienda se conserva y allí residen sus descendientes.

                Se dice según cuentan algunas crónicas de la época que fue Francisco Beiró quién recordando y haciendo honor a la revolución del Parque de 1890 tomara la iniciativa de popularizar como distintivo de la Unión Cívica radical aquellas boinas blancas usadas en la mencionada revolución radical. En cuanto acto público del partido hubiera, sugería a los correligionarios concurrir con su boina blanca.

                En 1926 Francisco fue candidato a gobernador de Entre Ríos, la fórmula fue: Francisco Beiró-Gregorio Morán, en lo que fue la primera confrontación entre dos fórmulas de un común origen cercano. La fórmula del Radicalismo de Entre Ríos (denominación del peculiar antipersonalismo provincial) que resultó triunfante fue Eduardo Laurencena - José María Garayalde.

                Fue elegido el 24 de marzo de 1928 por la Convención Radical Personalista como candidato a Vicepresidente por 142 votos contra 25.

                En las elecciones presidenciales que se desarrollaron el 1° de abril de 1928, la fórmula radical, formada por Hipólito Yrigoyen (con 76 años) y Francisco Beiró, triunfa de manera abrumadora sobre el binomio Antipersonalista Melo-Gallo. La Fórmula de la Unión Cívica radical Personalista fue elegida por una masa impresionante de votantes  838.538 votos contra 414.026 de Melo-Gallo y menos de 65 mil de la tercera Bravo – Repetto. Todos los opositores juntos no sumaban los sufragios radicales. Esta elección sería llamada como el gran plebiscito, justamente por la exorbitante diferencia de votos con los que Hipólito Yrigoyen se adjudicó su Segunda Presidencia. Meses más tarde, muere Beiró y el Colegio Electoral designa en su reemplazo al gobernador electo de Córdoba, Enrique Martínez. Yrigoyen asumirá el poder el 12 de octubre de 1928, en medio del delirio popular.

                Hipólito Yrigoyen gran amigo y correligionario de Francisco Beiró en la militancia, concurría con asiduidad a su domicilio durante el período de su enfermedad.

                El Doctor Francisco Beiró se distinguió a lo largo de su carrera política por su honradez, honestidad e integridad moral puesta al servicio de su ideario republicano.

                Fue un expositor singular y un hombre de gran inteligencia y predicamento. Su figura adquirió dimensiones nacionales, gozando de gran prestigio y admiración por la gran militancia radical. Fue una de las figuras más brillantes de la época con las que contó la Unión Cívica Radical.

                Su conducta y lealtad, además de compartir ideológicamente a un punto extremo con los postulados que el partido defendía le valieron el reconocimiento y la amistad del gran caudillo radical, Hipólito Yrigoyen.

                Al momento de su deceso era aún muy joven, 51 años, su único bien era su casa de Villa Devoto, sobre la que pesaban dos hipotecas. Después de una larga enfermedad fallece el 22 de julio de 1928 sin poder ejercer el cargo para el que había sido nombrado.

                Hoy sus restos, transformados en cenizas descansan en el Panteón de los héroes de la Revolución del Parque, en el Cementerio de la Recoleta, junto a aquellos ilustres líderes que hicieron grande a la Unión Cívica radical.

 


Pablo Eduardo Vázquez

miércoles, 15 de julio de 2015

Arturo Mor Roig: Víctima de la Barbarie Peronista


                Nació en Lérida, Cataluña, España, el 14 de diciembre de 1914, Emigró a la Argentina junto a sus padres, radicándose en San Pedro, Provincia de Buenos Aires, en donde Mor Roig pasó su juventud. Se graduó en la Universidad de Buenos Aires como Procurador, iniciando su carrera profesional en la ciudad de Arrecifes, donde constituyó su hogar, radicándose posteriormente y en forma definitiva en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, posteriormente realizaría su doctorado en Ciencias Políticas en la Universidad Católica Argentina. Se trasladaría a vivir a San Nicolás de los Arroyos, en donde se casó y tuvo cuatro hijos.

                Su dilatada trayectoria política comenzaría en 1939 cuando se afilió a la Unión Cívica Radical. Fue electo concejal en San Nicolás. Aprendió a hacer política al lado de Moisés Lebenshon, a quien lo acompañó en la Constituyente de 1949. Los que lo conocieron lo describen como un político honrado, leal a sus convicciones, político de vocación, conservador, católico y demócrata convencido.

                Fue electo senador provincial en Buenos Aires, cargo que desempeñó entre 1953 y 1955. Tras la Revolución Libertadora que derrocó al gobierno del general Juan Domingo Perón, el radicalismo se dividió en Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP) dirigida por Ricardo Balbín de tendencia antiperonista bajo la presidencia de Crisólogo Larralde, y la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) dirigida por Arturo Frondizi con tendencia a conciliar con el peronismo. Mor Roig tomó partido por la UCR del Pueblo, acompañando a Balbín en las elecciones de 1958, aunque quién ganó finalmente las elecciones sería la UCR intransigente de Frondizi.

                En la Convención Constituyente de Santa Fe en 1957, Arturo Mor Roig participó activamente como asesor del Bloque de la UCRP, pues estaba vedada para él la posibilidad de ser Convencional Constituyente por no ser argentino nativo.

El gobierno de facto de la Revolución Libertadora convocó a elecciones generales para el 23 de febrero de 1958 a las que el Radicalismo concurrió dividido. Por  la UCR Intransigente se presentó la fórmula Arturo Frondizi-Alejandro Gómez y por la UCR del Pueblo la fórmula Ricardo Balbín-Santiago del Castillo.

                La UCRI logró ganar las elecciones a partir del acuerdo con el Peronismo que le valió el apoyo de este electorado, por orden explicita del líder exiliado, siendo de este modo consagrado Presidente Arturo Frondizi. Al igual que en todas las demás provincias argentinas, en la Provincia de Buenos Aires, el triunfo correspondió también a la UCRI y a su candidato a gobernador Oscar Alende.

                En 1958 Mor Roig resultó elegido diputado nacional ejerciendo su cargo hasta 1962, cuando fue derrocado Frondizi por un golpe de estado que intervino todas las provincias, y clausuró el Congreso.

                A partir de este nuevo golpe contra la institucionalidad y la democracia argentina, fue justamente, la Unión Cívica Radical del Pueblo a través de sus dirigentes más encumbrados, entre los que sobresalen, Ricardo Balbin y Arturo Mor Roig quienes se convirtieron en los garantes de la defensa republicana de nuestro país y los interlocutores con los demás partidos políticos. Para ello era indispensable lograr un punto de encuentro de todos los sectores políticos y sociales sin ningún tipo de exclusiones, donde debatir y encontrar los denominadores comunes que permitieran regresar a la Argentina a la vida democrática. Era necesario concretar un programa mínimo para lograr el retorno Constitucional.

                Como resultado del esfuerzo militante y cívico de Balbin y Mor Roig nació la Asamblea de la Civilidad el 12 de marzo de 1963 celebrado en Unione e Benevolenza, de la que participaron ocho agrupaciones políticas (UCRP, UCRI, Justicialistas, Demócratas Cristianos, Demócratas Progresistas, Conservadores Populares, Socialistas Argentinos y Federales).          Mor Roig postulaba sobre la cuestión y planteaba la posición de la UCRP: "Nosotros queremos crear un programa mínimo de objetivos fundamentales que se convierta en la plataforma del mínimo común denominador de todas las agrupaciones políticas, que la suscribirían para ofrecer una garantía de estabilidad a la ciudadanía. Propongo, por ejemplo, que todos los partidos se comprometan a dar apoyo legislativo necesario al próximo Poder Ejecutivo, porque eso es indispensable frente a la realidad del sistema proporcional"

                En la mencionada Asamblea se suscribió el Acta de Coincidencia Nacional que contenía ciertos puntos de acuerdo en materia política, social y económica. El acta era fundamentalmente una declaración política en defensa de la democracia, la libertad de sufragio y la igualdad y el derecho de todas las agrupaciones políticas a la participación política en un ámbito democrático como ejes sobresalientes.

Mor Roig como el resto de los dirigentes de la UCRP, apoyaron a Arturo Illia en las elecciones de 1963, en dichos comicios, la fórmula de la UCRP Arturo Illia - Carlos Perette resultó la más votada (25,15%) y reunidos los colegios electorales en todo el país, los candidatos radicales fueron consagrados Presidente y Vicepresidente de la Nación por la mayoría absoluta de los mismos. En esta elección, Mor Roig, volvió a ser elegido diputado nacional y ocupó la presidencia de la Cámara de Diputados, hasta el nuevo golpe de estado de 1966, que instaló la dictadura del general Onganía.

                El gobierno de Arturo Illia, surgido de las elecciones del 7 de julio de 1963, debido a la escasa cantidad de votos que había obtenido, se encontró en la necesidad de contar con acuerdo de otros bloques para obtener la sanción de leyes de vital importancia para el desarrollo nacional y la vida institucional de la República. Esta situación ponía al gobierno Nacional en un claro estado de debilidad, es por esto que Mor Roig ideó un plan para fortalecer al gobierno y dotarlo de la gobernabilidad que necesitaba, el proyecto de Mor Roig era por un lado reunificar a la UCR convocando a la UCRI liderada por Oscar Alende a formar parte del Gobierno nombrando al dirigente como Ministro de Salud Pública y Acción Social. Por otra parte proponía consagrar al Gral.(R.E.) Pedro Eugenio Aramburu como Senador por la Capital Federal en reemplazo del senador radical Ricardo Bassi, de esta forma, Aramburu sería designado Presidente Provisional del Senado, así romper con el frente Militar que hegemonizaban los “Azules”. Este plan de Mor Roig no tuvo el consenso dentro de la UCRP y no fue puesto en práctica.

Era claro que la figura de Mor Roig ya por estos tiempos gozaba de gran aceptación y era considerado un indiscutido referente de la UCRP. Durante este mandato parlamentario donde le tocó participar siendo un oficialismo en clara minoría dentro de la cámara, volvió a dar acabadas demostraciones de su capacidad de trabajo y su inteligencia, lo que lo convirtió desde entonces en un indiscutido referente político del Radicalismo.

                Hacia 1966 el clima político era realmente complejo para el gobierno de Don Arturo Illia, los legisladores peronistas solo cumplían la misión de obstaculizar los proyectos de ley que mandaba el Ejecutivo, entre ellas, la Ley de Presupuesto, estas acciones fueron preparando el clima para el Golpe de Estado que finalmente ocurriría bajo el nombre de “Revolución Argentina”, apoyada por militares, sindicalistas y empresarios, con el aval de las empresas multinacionales, que pondría en el sillón de la Casa Rosada al dictador Ongania.

                Otra vez los destinos de la Nación pondrían a la Unión Cívica radical al frente de la misión de la Reparación Nacional, la recuperación de la democracia y la búsqueda del respeto a la Constitución y la Institucionalidad en nuestro País. A esta tremenda tarea se pondrían al frente Ricardo Balbín y Arturo Mor Roig, así surgió “La Hora del Pueblo” emulando aquella Asamblea de la Civilidad que nucleaba a los partidos políticos más importantes.

                El 26 de Marzo de 1971 asumiría de facto, nombrado por la Junta de Comandantes, la Presidencia de la Nación el Gral. Alejandro Lanusse, ofreciéndole el Ministerio del Interior al Dr. Arturo Mor Roig, este ofrecimiento generaría importantes discusiones dentro de la Unión Cívica Radical.

El Objetivo de Lanusse, según se cree fue afiliado radical, era la salida electoral que pusiera fin al régimen militar imperante desde 1966 y para ello entendía que Mor Roig era el hombre que reunía las cualidades para llevar adelante la transición hacia la vía democrática, cualidades que lo tenían como un hombre de dialogo, de consensos y el respeto que de él tenían todas las fuerzas políticas.

Mor Roig quien entendía que su labor al frente de la mencionada cartera podía ser una herramienta fundamental para reestablecer definitivamente la democracia en la argentina, condicionó su aceptación al cargo a que todos los Partidos participantes en “La Hora del Pueblo” dieran su conformidad.

Todos los Partidos prestaron su conformidad a que la figura de Mor Roig Se hiciera cargo del ministerio del Interior con el firme compromiso de trabajar por el restablecimiento de la democracia y la reapertura de los procesos electorales sin condicionamientos ni proscripciones. La única resistencia se dio justamente dentro del seno de la UCRP conducido por su amigo de siempre Ricardo Balbin, el propio Raúl Alfonsin pidió la expulsión de Mor Roig si dicho nombramiento se materializaba, incluso el mismo Perón desde Madrid utilizó todos los medios posibles para convencer al radicalismo de la importante tarea que la propia Unión Cívica Radical a través de la figura de Mor Roig tenía en dicho proceso de restablecimiento de las instituciones de la democracia.

Desde el radicalismo se creía que sería perjudicial para el partido quedando este expuesto a una situación de colaboracionismo con un gobierno de índole militar y de facto. Finalmente, “La hora del Pueblo” autorizó a Mor Roig a aceptar el nombramiento a pesar de la oposición de la U.C.R.P, finalmente, Mor Roig asume el Ministerio del Interior el 26 de marzo de 1971.

Ante la negativa de la Unión Cívica radical al pedido de la Hora del Pueblo a que Mor Roig se hiciera cargo del Ministerio del Interior, éste presentó su renuncia como afiliado al Comité San Nicolás para no comprometer al Partido durante su mandato, dicho Comité no aceptó su renuncia y a cambio le concedió una licencia, entendiendo que Mor Roig no había perdido sus valores como militante radical, sino que el propio Mor Roig comprendía que el país requería lo mejor de su figura para poder reestablecer la democracia tan ansiada.

Su primer medida como Ministro fue cesar la disolución de los partidos Políticos y por ende reactivarlos y permitir la actividad política en todo el país, además ordenó que se les devolvieran los bienes incautados durante la Revolución Argentina, y creó la Cámara Nacional Electoral y logró la sanción del Código Electoral incluyendo la convocatoria a elecciones generales para el 11 de marzo de 1973.

                En la Ley Orgánica de los Partidos Políticos, que lleva la firma de Arturo Mor Roig, existe una definición respecto de la libertad electoral que parecía una utopía para la época. Expresa: "No hay proscripciones ideológicas. El reconocimiento alcanzará a todas las agrupaciones que se organicen y funcionen como partidos políticos”. Mor Roig en ningún momento ocupó el cargo de ministro como  representante de las Fuerzas Armadas sino que procuró ser en todo momento un instrumento de ésta en la restauración de las instituciones republicanas.

                Si bien, Mor Roig no había podido cumplir todos sus objetivos, lo cierto es que este proceso, que fuera sistemáticamente boicoteado tanto por la derecha como por la izquierda que lo único que buscaban era seguir fundamentando su accionar violento, finalizó el 11 de marzo de 1973 cuando la fórmula del FREJULI, Campora-Solano Lima se impuso en las elecciones.

                Las elecciones de 1973, lamentablemente, no generaron ese régimen democrático estable al que Mor Roig aspiraba. Los años que siguieron vieron al país sumergirse en la violencia con la mayor pérdida de vidas por conflictos civiles desde el siglo XIX, producto de la “guerra” que mantenias la derecha y la izquierda Peronista.

 Una vez asumido el nuevo Gobierno, Mor Roig se retiró de la Política, se mudó a un departamento del la calle arenales en la ciudad de Buenos Aires y se dedicó a desarrollar sus labores en la actividad privada, muy lejos de acogerse a jubilaciones de privilegio u otras prebendas, además debido a la amistad que tenia con el director del Diario El Día de La Plata, escribía semanalmente comentarios políticos bajo el pseudónimo de Esteban Sastre.

Así lo encontró la muerte, ese día del 15 de julio de 1974 se encontraba almorzando sin custodia alguna en un restaurante de San Justo (Rincón de Italia) con dos amigos, cuando dos jóvenes que estaban en una de las mesas del comedor se acercaron y le dispararon alrededor de diez veces. Inmediatamente ingresaron al local otros dos hombres armados con escopetas de caño recortado que procedieron a ultimarlo en el suelo. Mor Roig estaba desarmado. Le habían pedido custodia pero la había rechazado.

Este no fue un crimen más, no tiene explicación lógica ni racional, la Nación se encontraba profundamente sumergida en el caos, del desgobierno Peronista, la barbarie, la violencia, la inseguridad y la falta de moral fueron el fruto de las profundas contradicciones internas del peronismo. A Mor Roig lo mataron por haber sido el artífice del Gran Acuerdo Nacional propiciado por Lanusse para dar una salida política a la Revolución Argentina. Montoneros explicó que Mor Roig había sido asesinado para advertirle al gobierno nacional (Peronista) y a Balbín que la organización armada peronista debía ser tenida en cuenta en futuras negociaciones políticas. El asesinato de Mor Roig, apenas dos semanas después de la asunción de Isabel Perón, puede ser visto como parte de un plan para demostrar su poder y extorsionar al gobierno. Basta señalar que en 1974 hubo 117 secuestros y 110 personas asesinadas. Y durante ese año, en pleno funcionamiento de las instituciones democráticas, ejercían la Presidencia de la Nación el General Juan Domingo Perón, y luego de su muerte, su esposa y sucesora, María Estela Martínez. Fue en ese clima de intolerancia que se produjo la muerte de Mor Roig.

Su asesinato confirma que la pretensión de quienes militaban y actuaban en las organizaciones terroristas de entonces no era simplemente lograr el fin de la dictadura sino reemplazarla por otra.

 

Pablo Eduardo Vázquez

sábado, 11 de julio de 2015

Juan Mamerto Garro


                Juan Mamerto Garro Ortiz, nació el 11 de julio de 1847 en el pantanillo, departamento de San Martín, San Luis; era hijo de Juan Francisco Garro e Isidora Ortiz Guiñazu, dos personas fuertemente ligadas a familias conocidas y pudientes de la Provincia, además de Juan Mamerto, el matrimonio tuvo seis hijos más, (Petrona Celestina, Pedro, Loreto, Manuela y Circuncisión). D. Juan Francisco era dueño de una estancia en el Pantanillo, donde residía con su familia. Aquel paraje es uno de los sitios pintorescos de la sierra puntana, cuyas ramificaciones orientales ocupan el oeste y norte del departamento San Martín. D. Juan Francisco era hijo de D. Martin Garro de gran participación en la época inicial de la autonomía provincial, y doña Isidora era sobrina del ex-gobernador D. José Santos Ortiz, sacrificado con Quiroga en Barraca - Yaco en el año 1835.

                Juan M. Garro fue bautizado por el cura Juan José Gif en la Capilla de Nuestra Señora del Rosario de las Lagunas, Curato de Renca. Contrajo matrimonio dos veces, con Eugenia Soria el 24 de noviembre de 1875 en Nuestra Señora de la Asunción, ciudad de Córdoba y más tarde con su sobrina, Carlina Ortiz.

                Cursó sus estudios primarios en la escuela fiscal de San Luis creada por Don Pablo Lucero y que funcionaba en el viejo Cabildo. En el año 1861 ingresó, como pupilo, al Colegio Monserrat de Córdoba, donde, en el año 1866 obtiene la distinción máxima que otorgaba el gobierno nacional: premio de oro.

                En 1868 ingresa a la Universidad de Córdoba, obtendrá su título de abogado en 1872, luego se recibirá de doctor en Jurisprudencia, durante esta etapa de estudiante, también dará inicio a su carrera de escritor con el ensayo “Reflexiones sobre la existencia del orden moral y la ley Natural”. A lo largo de su vida, fue abogado, juez, historiador, escritor, profesor universitario y político.

                Garro, era una de las más claras mentes del radicalismo en sus inicios, brillante escritor, excelente orador y un gran intelectual que puso toda su capacidad en función de defender la República, las libertades y la democracia, más allá de su intelectualidad, su patriotismo y sus firmes convicciones lo llevaron a ser uno de los líderes de las Revoluciones radicales.

                Fue una clara figura representativa de la ilustrada generación del 80, en 1891 se desempeñó como profesor de economía política de la Universidad de Córdoba, escribió numerosos libros sobre política, historia y religión, es importante resaltar la importancia de sus obras; desde el punto de vista pedagógico su obra para la historia de la educación y de la cultura argentina: “Bosquejo histórico de la universidad de Córdoba: con un apéndice de documentos”, publicado por la Imprenta y Litografía de M. Biedma (1882) adquirió una significativa importancia. También es autor de “Nicolás Avellaneda: escritos y discursos”, Buenos Aires, Compañía Sud-Americana de Billetes de Banco, 1910. Con José Manuel Estrada escribió “El Génesis de nuestra raza. El catolicismo y la democracia. Los comuneros del Paraguay”.

                Garro, participó activamente en los diferentes núcleos católicos, especialmente fue uno de los hombres de la Unión Católica fundada por José Manuel Estrada. Con quien mantuvo una estrecha vinculación, además, fue participe  en la conducción de organizaciones católicas de la Provincia de Córdoba, dentro de su accionar en el catolicismo, se desempeñó como redactor del periódico El Porvenir, órgano de prensa perteneciente al presbítero Jacinto R. Ríos. El Porvenir era un diario católico que circuló hasta 1894 y apoyaba a la Unión Cívica aunque no era su periódico partidario. Cuando éste desaparece, la juventud católica da nacimiento a Los Principios (LP), que alienta a la UCR en sus primeros años.

                Juan M. Garro, representó a San Luis ante el Congreso Nacional, fue diputado nacional durante la presidencia de Nicolás Avellaneda (1874-1880). Allí, cabe mencionar que fue el autor del proyecto de ley por el cual Argentina adoptó el sistema métrico decimal en 1876.

                Ha de destacarse, desde el punto de vista educacional, la importante intervención que tuvo en la sanción de la ley Nº 934 de Libertad de enseñanza de 1870.

                Fue uno de los fundadores de la Unión Cívica en la provincia de Córdoba. La Unión Cívica en Córdoba, inicialmente adopta el formato de liga, asociación cívica o patriótica, pero no la de partido político, su nacimiento como movimiento político está fechado el 15 de mayo de 1890 en la asamblea que tiene lugar en la capital provincial, cuando un grupo de hombres que no comparte las prácticas políticas del Partido Autonomista Nacional (PAN), organiza su primera comisión directiva, que sería presidida por Garro. Esa reunión, congrega a ciudadanos pertenecientes a los sectores denominados prestigiosos y pero también de otros estratos sociales, es un punto de inflexión en el devenir político de la provincia, caracterizado por la disconformidad de diferentes sectores frente a los atropellos e injusticias ocasionados por el régimen conservador que, a criterio de los cívicos, se origina en la restricción al libre ejercicio de los derechos políticos garantizados por la Constitución Nacional.

                La Liga o la Unión Cívica, ofrece la apertura cívica con la inclusión de extranjeros y de mujeres, actores sociales para quienes el sistema electoral y la mentalidad de la época restringen los derechos políticos, en esas demostraciones políticas, está orientada, también, a incluir a la juventud, quienes forman el Club de la Unión Cívica de la Juventud.

                Juan M. garro, integró la Junta Civil Revolucionaria que dirigió la Revolución del 90 junto con Leandro N. Alem y Juan Posse.

                El 21 de mayo de 1891, estalla la revuelta cívica en Córdoba, complementaria de la Revolución del Parque. Este alzamiento armado fue dirigido en su gran mayoría por dirigentes políticos, como Juan M. Garro, Pedro C. Molina, Manuel Vidal Peña, el presbítero Eleodoro Fierro - el cual se pone al frente de un acantonamiento y otros, tanto o más ilustres, que se confunden con artesanos y estudiantes, cuyos nombres, citados en las crónicas de la época, alcanzaron después relieves históricos. Eran cerca de 350 hombres, con muy escasa preparación militar, dirigidos por el ex comandante Bello a quien lo secundaban los capitanes Espinosa, Estrada, Balcarce y el subteniente Tornquist.

                En 1891 participó de la fundación de la Unión Cívica Radical, el 26 de junio de 1891 Leandro N. Alem cita a la Convención Nacional que se reúne en la Capital Federal, Garro participa de la misma en carácter de delegado por Córdoba. Allí se proclama la fórmula presidencial para las próximas elecciones compuesta por Bernardo de Irigoyen-Juan M Garro, esta fórmula se vio frustrada debido a la represión y las presiones ejercida por el gobierno del presidente Carlos Pellegrini. Después de claras manifestaciones antidemocráticas y persecutorias contra los dirigentes y seguidores de la Unión Cívica Radical y ante la falta de garantías para establecer un acto eleccionario transparente el radicalismo decide la abstención.

                En 1904 es electo Consejero de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Bs. As. Entre el 25 de septiembre de 1906 y el 1 de marzo de 1908 se desempeñó como Decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

                Durante la presidencia de Roque Sáenz Peña fue ministro de Justicia e Instrucción Pública desde octubre de 1910 hasta julio de 1913. Tiempo después, ya alejado del Ministerio, Sáenz Peña le ofrece el cargo de Vocal de la Cámara Federal de la Ciudad de Bs. As, pero rechaza el ofrecimiento argumentando que los cargos de la Justicia deben adjudicarse por ascenso dentro de la carrera judicial y que no era un vulgar perseguidor de empleos públicos.

                En 1917 fue nombrado por el Presidente Hipólito Yrigoyen, como interventor federal en la provincia de Tucumán, para suceder al depuesto gobernador Radical Juan Bautista Bascary. Esta intervención se dio, debido a que la U.C.R. "personalista" o "roja", que apoyaba a Bascary comenzó un acelerado proceso de fragmentación, se dividió en "negros" y "sovietistas", estos últimos agrupando a los obreros de los ingenios azucareros. Yrigoyen intervino la provincia a pedido de Bascary hasta julio de 1918, para reponerlo en el gobierno nuevamente. La situación continuó conflictiva hasta que el 26 de diciembre de 1920, el gobierno nacional intervino definitivamente la provincia, desplazando a Bascary de la gobernación por los Comisionados nacionales Juan M. Garro y Julio B. Lezana.

                Juan Mamerto Garro, uno de los fundadores de la Unión Cívica radical y uno de los líderes de la Revolución del Parque, un intelectual de firmes convicciones que llevó adelante sus ideas hasta el día de su fallecimiento el 27 de diciembre de 1927 en Cosquín, Córdoba a los 80 años.


Pablo Eduardo Vázquez