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lunes, 4 de julio de 2016

LUCHA Y CONDUCTA POR LA LIBERTAD Y LA JUSTICIA SOCIAL

                Su nombre completo, Eleodoro de San Pedro Nolasco Fierro nació el 4 de julio de 1840 en Córdoba, sus padres fueron Don Manuel Fierro y Doña Rosa Montenegro, quienes tuvieron siete hijos. Eran poderosos hacendados del norte de la provincia que poseían grandes extensiones de campo en San Francisco del Chañar. Su padre fallece cuando Eleodoro era apenas un niño, a partir del fallecimiento de su padre, la familia deja la estancia del norte y se radica en la capital cordobesa. Debido a la falta de la figura paterna, su tío sacerdote comienza a influir en Eleodoro, quien años más tarde ingresa en la Real y Militar Orden de Nuestra Señora de la Merced, lugar reservado para los hijos de las familias ricas que desearan seguir con los estudios sacerdotales.

                En 1866 Fierro es nombrado cura de la iglesia de San Francisco del Chañar, volviendo de esta forma al paraje que lo vio nacer y donde había vivido gran parte de su infancia. Conocía de esta forma la cruda realidad de la zona donde se propagaba la miseria, la pobreza, la falta de educación y postergación de sus habitantes.

                En el medio de esta difícil realidad de la zona se suma que la provincia es azotada por una terrible epidemia de cólera que en dos meses había matado a más de siete mil personas. Allí es donde el padre Fierro se inicia con la labor que iba desde atender enfermos, darles los últimos auxilios espirituales a los moribundos, cavar fosas y sepultar cadáveres, mientras que desde el púlpito instaba a los feligreses a ayudar a los hermanos enfermos. Toda esta situación sumada a su preocupación y compromiso constante por defender los derechos de los pobladores más postergados lo llevaría a ser un hombre muy querido y admirado entre la paisanada, lo sentían como uno más de ellos ya que era común encontrar al sacerdote mezclándose entre los pobladores compartiendo sus quehaceres y entretenimientos.

                En 1871 iniciará su carrera política, ya que los vecinos de San Francisco del Chañar lo eligen presidente de la corporación municipal, un cargo semejante al de intendente, allí, iniciará una obra de fuerte carácter social que brindará profundos cambios para mejorar la calidad de vida de los habitantes. Para esa noble tarea cuenta con el apoyo absoluto del pueblo, pero no así del caudillo político del departamento que ve en la figura de Fierro a un revolucionario que puede opacar su poder. Inmediatamente el jefe político inicia una campaña en su contra argumentando que el cura dedicaba más tiempo a hacer politiquería que a atender las demandas espirituales de la población. Poco después la cúpula de la iglesia le pide la renuncia inmediata al cargo político que ocupa, cosa que cumple en contra de su voluntad aunque permanece al frente de la parroquia durante seis años más.

                Más tarde, en 1873 prosiguió con sus confrontaciones tanto con el poder político como con el eclesiástico a raíz de su apoyó a las incursiones armadas de los opositores de Taboada e Ibarra, quienes gobernaban despóticamente la provincia de Santiago del Estero. Un año después, en 1874 es elegido elector para gobernador y vice de la provincia por el departamento Sobremonte.

                En los inicios de su carrera política, pertenecía al Partido Autonomista, quienes representaban el sentido federal y opositor al Partido Liberal Nacionalista. También, sus virtudes políticas las llevó adelante desarrollándose como periodista donde publicaba sus posiciones políticas en varias publicaciones entre ellas el diario El Sol de Mayo, el semanario La Carcajada y otros diarios donde resaltaba su posición de oposición al régimen conservador. También a través de sus divulgaciones, se vio envuelto en una dura disputa dialéctica con la iglesia a la que él pertenecía. A través de las páginas de distintas publicaciones el cura opinaba sobre las relaciones entre Estado y el clero. La iglesia le inicia un proceso que desemboca en la suspensión de Fierro como Sacerdote, más tarde la iglesia se ve obligada a levantar la suspensión y es nombrado canónigo de la iglesia catedral de Córdoba producto de las presión ejercida y de la gran defensa de su accionar que se produce por parte del pueblo.

                Su perfil lo muestra con una personalidad arrolladora, incansable luchador de la causa de los más desvalidos y defensor de la libertad y la igualdad. Fue sacerdote, periodista y orador, a sus dotes intelectuales los amalgamaba con su infatigable persistencia en los principios que defendía. Político apasionado, fue un personaje polémico que con su actitud en defensa de la verdad, la moral y la ética, se ganó muchos enemigos tanto en la política como en los ámbitos eclesiásticos. Fierro estaba convencido que había que cambiar la manera de gobernar y si para ello debía usarse la fuerza, estaba dispuesto a ejercerla.

                Se desenvolvió en el ámbito académico, primero como Profesor de castellano en el Colegio Nacional de Monserrat, por designación en 1881 del entonces Rector doctor Filemón Posse, y luego como profesor de Teología Dogmática y Teología Moral en la Facultad de Ciencias Sagradas de la Universidad Nacional de Córdoba, por designación del Rector don Alejo Carmen Guzmán.

                Fierro se había convertido en el principal opositor de los Juárez que, según su interpretación, coartaba los derechos y libertades públicas. El descontento popular crecía y la autoridad del gobernador Gavier se sostenía sólo por la represión que ejercía la policía a las órdenes de Marcos Juárez, éste había creado un grupo parapolicial llamado "La Cadena" formado por marginales que golpeaban a opositores, quemaban imprentas e impedían todo tipo de reuniones políticas contrarias al gobierno. En las elecciones, el P.A.N postuló la fórmula Marcos Juárez - Eleazar Garzón, que triunfa en comicios fraudulentos. La grave crisis económica que vivía la Nación, los negociados y la impunidad del gobierno de los Juárez estaban en su máxima expresión.

                En 1889 se constituye en Buenos Aires la Unión Cívica integrada por hombres que provenían de distintas corrientes políticas, Eleodoro Fierro que era un ferviente admirador de Leandro Alem y con quien mantenía un trato frecuente, no se mantendría al margen del nacimiento de esta corriente de la que lo vio participe desde su nacimiento. El 26 de junio de 1890 se produce la Revolución del Parque que provoca la caída de Juárez Celman, pero el régimen sigue intacto a través de Carlos Pellegrini. En Córdoba los sucesos desembocaron el 15 de mayo en la formación de la Unión Cívica, presidida por Juan Garro y el fundador de Almafuerte, Pedro C. Molina como vicepresidente, en todos estos eventos el cura Eleodoro Fierro participará desde un primer momento con activa participación en el movimiento revolucionario del 21 de mayo de 1891 que estalló en Córdoba para derrocar al gobernador Eleazar Garzón. Este alzamiento armado fue dirigido en su gran mayoría por dirigentes políticos, como Juan M. Garro candidato luego a la Vicepresidencia de la Nación por la Unión Cívica Radical, Pedro C. Molina, Abraham Molina, Manuel Vidal Peña, y el presbítero Eleodoro Fierro entre otros, todos ellos, dirigidos por el ex comandante Bello a quien lo secundaban los capitanes Espinosa, Estrada, Balcarce y el subteniente Tornquist. Tras la derrota, comienzan los arrestos y las persecuciones a los opositores. Además, por primera vez los “cívicos”, bajo el santo y seña “Córdoba por Alem”, utilizaron escarapelas y banderines con la divisa blanca y punzó.

                Eleodoro Fierro, integró el grupo de fundadores del Partido desde un principio. Participó en la dirección de la revolución radical de Córdoba de setiembre de 1891. Específicamente en Córdoba, resolvieron así constituir una liga política que se denominaría Unión Cívica Radical, El objetivo era concentrar a todos los sectores políticos y sociales que adscribieran a los principios fundacionales proclamados por la Unión Cívica de la Capital Federal, entre ellos los de ofrendar su vida en pos de la lucha por la igualdad y la libertad. Una vez tranquilizados los ánimos y liberados los detenidos, el cura Fierro preside la asamblea del 5 de agosto de 1891, se creaba en esta ciudad la primera liga secreta de carácter político, por inspiración del presbítero Eleodoro Fierro, quien abrazó, desde sus comienzos, la causa popular de Leandro Alem y de los Cívicos que pretendían desterrar el poder fraudulento del contubernio conservador en la Argentina.

                En esa época luchaban contra la corrupción del régimen imperante, durante el gobierno de Eleazar Garzón, reemplazante de Marcos Juárez, en esta provincia. La lucha, en el orden nacional, era contra el presidente Carlos Pellegrini, quien había reemplazado al renunciante Miguel Juárez Celman, con motivo de la revolución de 1890. Este sacerdote, en la época en que la Santa Sede aún permitía la participación ostensible del clero en confrontaciones partidarias, fue, por sobre todas las cosas, un luchador incansable contra las injusticias sociales y políticas de aquel entonces.

                Roca que seguía manejando la política nacional, le ofrece a Bartolomé Mitre, quien era uno de los miembros más conspicuos de la novel Unión Cívica, la candidatura a presidente de la Nación, con el fin de disgregar y detener el crecimiento de esta nueva formación política que clamaba por vientos de cambio en la Nación. En Córdoba, el 2 de julio de 1891, la Unión Cívica rechaza el “acuerdo” entre Mitre y Roca, que significaba consolidar el poder fraudulento, aprobando, la posición intransigente del Comité Nacional. Alem, Fierro y Molina repudian el acuerdo Roca-Mitre y producida la división nace así la Unión Cívica Radical.

                Luego de la revolución, la Unión Cívica se recompone, cierra sus filas y se estructura orgánicamente. Promueve una organización interna partidaria que será innovadora para la política argentina tomando el esquema sobre la base de la organización de los partidos políticos de los Estados Unidos de Norteamérica, de esta forma se abren comités en todos los distritos y provincias. Fue Hipólito Yrigoyen quien propuso la idea de una Convención para elegir la fórmula presidencial en Rosario, sobre la base de delegados popularmente elegidos de la Capital y de las provincias en número igual al de su representación en el Congreso Nacional, sosteniendo y promoviendo de esta manera, el sentido republicano y federal que se pretendía desde la Unión Cívica Radical para la Nación. Por otra parte, en Córdoba, Por primera vez en el país se usaba la expresión “Unión Cívica Radical” en un documento oficial constitutivo. El 14 de agosto, bajo la presidencia de Hipólito Yrigoyen, la primera Convención de Delegados Radicales mantuvo la denominación original de Unión Cívica, para la constitución del comité de la provincia de Buenos Aires y es recién al año siguiente, el 17 de noviembre de 1892 con la sanción de su Carta Orgánica, que la Convención Nacional establece oficialmente el nombre de Unión Cívica Radical.

                Luego de los acontecimientos revolucionarios, el partido prácticamente permanece inactivo hasta 1904, cuando se reúne el comité nacional de la UCR que presidía Pedro C. Molina; Córdoba es representada por el propio Molina y Eleodoro Fierro. Luego de esta reunión comienza a planearse la revolución de 1905, que estalla el 4 de febrero y fracasa, debiendo exiliarse sus cabecillas en Uruguay y Chile. Luego de este suceso Molina inicia la reorganización del partido creando comités departamentales, entre ellos el de El Salto, hoy Almafuerte, el 19 de abril de 1908, presidido por Abel Ortiz Molina.

En esta fotografía puede verse a Eleodoro Fierro
de pié a la izquierda, fue tomada en Córdoba
                En lo que atañe al fundador, Eleodoro Fierro, es llamado nuevamente para presidir la Junta de Gobierno de la Unión Cívica Radical en esta provincia en 1907, de dicha Junta formaron parte también, Elpidio González, Abraham Molina, Wenceslao Carranza y Diógenes Hernández. También se destaca la participación de Ignacio Amenábar Peralta, de Manuel Ordóñez, entre otros. Durante dos años, Fierro se dedicó intensamente a la organización del radicalismo en la provincia de Córdoba. Nunca dejó de lado la convicción de que la abstención revolucionaria y la lucha armada eran los únicos caminos posibles para llegar en Argentina al pleno ejercicio de la justicia social y de las libertades públicas, en especial, la libertad del sufragio tantas veces profanada por el régimen imperante.

                En junio de 1909, tras ser reelegido al frente del comité central, Molina renuncia contrariado por la manera en que los dirigentes porteños deciden el futuro del partido; se retira de la vida política dedicándose a la administración de sus campos y a planear la fundación de Almafuerte, quedando una vez más al frente del partido su viejo aliado, el cura Fierro.

                Fierro, fue miembro de la Convención Nacional y en 1906 era presidente del Comité Provincial, año en que dispuso y realizó una amplia campaña de reorganización. En abril de 1910, emprende un viaje a Europa acompañando a su sobrina Rosa, que había ganado una beca para perfeccionarse en piano con los mejores maestros de Italia. Su salud estaba resentida, el 8 de agosto de 1911, Eleodoro Fierro muere a los 71 años de edad. Sus restos descansan actualmente en el osario del cementerio de Turín.

 
Pablo Eduardo Vázquez

 

viernes, 29 de enero de 2016

Aristóbulo del Valle: Un Hombre de Estado

                Nació en Dolores, provincia de Buenos Aires el 15 de marzo de 1845. Su madre era Isabel Valdivieso, su padre, el coronel y estanciero Narciso del Valle, fue edecán de Juan Manuel de Rosas, y pertenecía a ese grupo de pioneros que conquistaron el desierto y extendieron la colonización ganadera; creando estancias, abriendo caminos, levantando fortines y pueblos. Muerto su padre, la familia de del Valle se trasladó a Buenos Aires.
                En Buenos Aires, Aristóbulo, realizó sus estudios, egresando del que más tarde sería el Colegio Nacional de Buenos Aires, para luego cursar la carrera de abogacía en la Universidad de Buenos Aires. Al estallar la Guerra de la Triple Alianza abandonó la carrera para ingresar en el ejército. Al terminar la contienda, retomó los estudios y se graduó como abogado en 1869 junto a otros prestigiosos como Alem, Dardo Rocha y Demaria, el tema de su tesis fue la intervención federal en el territorio provincial.

                Desde joven se desempeñó como redactor del periódico “El Nacional”. Una vez graduado, trabajó hasta su muerte como profesor de Derecho Constitucional. Sus clases llegaron a hacerse famosas en la ciudad, pues congregaban a estudiantes, intelectuales y personas ajenas a la Universidad que querían oír sus reflexiones.

                Aristóbulo Del Valle, al igual que su padre, adhirió siempre al federalismo y al autonomismo de la Provincia de Buenos Aires. Más tarde, su hermano Tadeo y su sobrino Delfor lo siguieron en sus ideas y su lucha afiliándose a la Unión Cívica Radical desde su nacimiento y participando activamente de la militancia, Delfor sería más tarde Diputado.

                Ingresó en la actividad política desde muy joven, siguiendo a Adolfo Alsina en el Partido Autonomista de la Provincia de Buenos Aires, actuando junto a Leandro Alem, de quien era su amigo, y con quien buscó desde un principio impulsar un sistema político efectivamente democrático. En 1870 fue elegido diputado nacional y en 1876 fue elegido senador nacional, llegando a presidir la Cámara Alta en 1880. Era considerado uno de los oradores más brillantes del país. Se declaró como un constitucionalista de profundo sentido republicano, nacional y democrático.

                Alsina y Sarmiento fueron sus maestros, su referente era Adolfo Alsina, toda esa generación se formó bajo la sombra y las ideas de ese hombre impulsivo, popular y valiente. Cuando Adolfo acordó con Mitre, sus discípulos, tomaron distancia del maestro. Sin embargo nunca dejaron de respetarlo.

                En el partido Autonomista existían dos tendencias políticas. El 12 de Enero de 1870 firma el manifiesto del Club 25 de Mayo y es elegido Vicepresidente, sus adversarios dentro del partido fundan el Club Libertad, a ambos los une la oposición a la federalización de Buenos Aires, pero por su distinta composición social e ideología, frente a las elecciones a diputados provinciales levantan sus propios programas y listas de candidatos.

                Pone el acento en el sufragio y en la autonomía de los municipios; se pronuncia por la abolición de los servicios y contra el acaparamiento de las tierras públicas y pide que éstas se pongan al alcance de la gente humilde. Integran la lista del Club 25 de Mayo, Aristóbulo del Valle, Leandro Alem, Dardo Rocha, Carlos Pellegrini y Luis Sáenz Peña.

                El 18 de Abril se realizan las elecciones; del Valle obtiene el mismo número de votos que Rocha, pero no es electo. Al año siguiente, el 24 de Abril de 1871, se realizan elecciones para elegir a los integrantes de la Convención Revisora de la Constitución Provincial. Esta vez del Valle resulta electo. También en 1871 integra la Comisión Popular que presta ayuda a los afectados por la fiebre amarilla. El mismo contrae la enfermedad, pero se salva. Del Valle fue nombrado ministro provisional de Gobierno del coronel Alvaro Barros y luego de Luis Sáenz Peña y Carlos Casares; tenía sólo 30 años.

                El 31 de Marzo de 1872 se efectúan elecciones en Buenos Aires para la renovación de la Cámara de Diputados, forman ahora el Club Electoral, que agrupa en general a la juventud del autonomismo. El 10 de Abril se hace el escrutinio, y entre los electos figuran Aristóbulo del Valle, Leandro N. Alem, Carlos Pellegrini y Dardo Rocha.

                En 1873, Aristóbulo, integra la Cámara de Diputados del Congreso de la Nación. Como miembro del Club Electoral, que preside Alem, apoya la candidatura a Presidente de Adolfo Alsina. Cuando Alsina renuncia a sus pretensiones presidenciales y apoya la fórmula Nicolás Avellaneda-Mariano Acosta, del Valle participa activamente en pro de esta fórmula. El 12 de Octubre de 1874 asumen las nuevas autoridades nacionales. Del Valle es nombrado Ministro de Gobierno de la provincia. A fines de 1876 del Valle renuncia al ministerio de la gobernación y es electo senador nacional por Buenos Aires.

                 Aristóbulo del Valle fue el mejor orador de su tiempo. Las palabras de Del Valle no eran declamatorias, exageradas, no hablaba a los gritos como los demagogos, no gesticulaba, no pretendía irritar o seducir a la muchedumbre. Su lenguaje era sobrio, preciso, las frases estaban bien construidas. Fue honesto y decente como muy pocos. También fue un hombre valiente y de palabra, un hombre de honor, fue uno de los primeros nacionalistas y voceros de la clase media en desarrollo y bregó siempre por la libertad de prensa. Siempre fue muy crítico de los vicios conservadores de la corrupción y el fraude. Demócrata en política, constitucionalista en la esfera jurídica y proteccionista en economía, su accionar centrado en el ideario de Manuel Dorrego y en la que no cabía la suma del poder público, tuvo el más alto concepto del Estado nacional y luchó por su ordenamiento. Desde el senado propició una política proteccionista para fomentar la industria y trabajó fortaleciendo el rol del Estado como regulador de las desigualdades sociales existentes. Tuvo posturas progresistas como la democratización del régimen de la tierra. Se opuso a la privatización de los servicios públicos, y sostenía que: “El criterio de la empresa privada es el lucro, mientras que la del gobierno es su deber". Asimismo atacó las políticas que favorecían la formación de trusts o monopolios. Su lucha contra el régimen de Bancos garantidos autorizados a emitir papel moneda lo situó como uno de los introductores de una doctrina de nacionalismo económico. Aspecto que caracterizaría en el futuro la acción de gobierno y los principios doctrinarios en materia económica de la Unión Cívica Radical. También sostuvo y luchó por la nacionalización de los ferrocarriles, la limitación de las atribuciones presidenciales, el respeto por el federalismo y las autonomías provinciales y sobre el sufragio libre y denunciando la práctica del fraude electoral.

 
               Al acercarse las elecciones para la renovación del Poder Ejecutivo de la provincia de Buenos Aires, nuevamente se entabla la disputa dentro del autonomismo. Una tendencia apoya al doctor Eugenio Cambaceres que cuenta con el aval de los grandes intereses económicos que existen en el autonomismo, estos pactarán luego con los mitristas, sosteniendo la fórmula Carlos Tejedor-José M. Moreno. La otra tendencia, que constituye el ala popular del partido, que cuenta en sus filas con Alem e Hipólito Yrigoyen, apoya la candidatura de Aristóbulo del Valle. Forman el partido Republicano, el primer partido popular, el partido que anticipó al radicalismo, y que sumó a sus filas a todos las grandes promesas políticas de la Nación. En las elecciones que se realizan el 2 de Diciembre de 1877 son derrotados pero como dijimos se empezaba a gestar un movimiento popular y con fuertes convicciones ético y morales.

            En Mayo de 1878 del Valle se incorpora al Senado. Ante la guerra civil que se declara por la disputa de la presidencia en 1880, entre los partidarios de Roca y Tejedor, del Valle se solidariza con el Presidente Avellaneda, que apoya a Roca, y lo acompaña a Belgrano, presidirá el Senado como presidente provisorio desde 1880 hasta 1881.

                El 30 de Julio de 1880 del Valle e Hipólito Yrigoyen firman la convocatoria llamando a la reorganización del partido Autonomista en un partido nacional. Se funda el P.A.N. Pero no se trata en realidad de un partido nacional centralizado, sino de la unión de partidos provinciales.

                En 1886, Aristóbulo del Valle es nuevamente electo senador nacional. Se diferencia netamente del oficialismo, y muestra abierta oposición a la política que imprime el Presidente Juárez Celman. Con su amigo Leandro N. Alem y el joven Francisco Barroetaveña, inicia la organización de la juventud culta de la ciudad, para proyectarla luego en un movimiento popular armado para derrocar al presidente. De esta iniciativa nacería la Unión Cívica de la Juventud, luego unión Cívica y de allí se gestaría la Revolución del Parque. Su casa y su estudio fueron las sedes en las que se celebraban las reuniones preparatorias de la conspiración civil y militar que estalló el 26 de julio de 1890. Fue el máximo responsable de la planificación y coordinación de las diversas tendencias revolucionarias. Derrotada la revolución en 1890 presenta su renuncia al Senado. "Desde el día en que alcé las armas contra el gobierno actual de la República, por los motivos expresados en el manifiesto de la Junta Revolucionaria, de la que he formado parte, quedé separado de hecho e irrevocablemente del Senado." La renuncia es aceptada. Al año siguiente volvería a ser electo al Senado.

            Se lanzó de lleno a la organización de la Unión Cívica a la que consideraba que debía dotarse de una estructura orgánica y principios doctrinarios claros.  Más tarde, La Convención de la Unión Cívica proclamó la fórmula Bartolomé Mitre-Bernardo de Irigoyen el 17 de enero de 1891. Pero Mitre fue tentado por el General Roca, quien le propuso el acuerdo para suprimir la lucha electoral. La política del acuerdo fue rechazada por los sectores que respondían a Alem y Del Valle, esta división generará el nacimiento de la Unión Cívica Nacional (Mitrismo) y aquellos dirigentes anti acuerdistas, darán nacimiento el 26 de Junio de 1891 a la Unión Cívica Radical y el 1° de Julio proclamó la fórmula Bernardo de Irigoyen - Juan Garro.

                Aristóbulo, siguió a Leandro Alem para fundar la Unión Cívica Radical. La situación nacional era comprometida, a la crisis política hubo de sumársele el agravamiento de la situación económico-financiera; razón por la que el Presidente Pellegrini decidió convocar a una "junta de notables" para encontrar una solución acordada a los comicios presidenciales que se avecinaban. Convocado Aristóbulo, manifestó: "Ni ese propósito, ni las deliberaciones ulteriores tendrán resultados si en ellas no se da participación a la Unión Cívica Radical". Durante la presidencia de Luis Sáenz Peña en 1892 fue convocado a desempeñar el Ministerio de Guerra con funciones extraordinarias cercanas a un Primer Ministro, con el fin de dar sustento a un gobierno débil, una vez asumido el cargo,  ofrece todos los otros ministerios a la Unión Cívica Radical. Pero tanto Alem como Yrigoyen y Bernardo de Irigoyen no aceptan por cuestiones de intransigencia, pero avalan la posición de Aristóbulo.

                En esas circunstancias Aristóbulo del Valle organizó con Hipólito Yrigoyen la Revolución de 1893 en la que, debido a su cargo de Ministro de Guerra, le tocó desempeñar un papel crucial. El primer acto de gobierno consistió en imponer el desarme de las milicias provinciales. La decisión no pasó inadvertida para sus enemigos políticos que adivinaron las intenciones reales. Estas milicias constituían una guardia privada de las oligarquías que habían transformado a las provincias en feudos. El estallido de una revolución organizada por el Radicalismo bonaerense se produjo en 82 pueblos de la provincia simultáneamente. Estallaron también movimientos revolucionarios organizados por el Radicalismo en las provincias de San Luis y Santa Fe.

                El plan de Aristóbulo del Valle era, ante el levantamiento en armas de la Unión Cívica Radical, decretar la intervención de la Provincia de Buenos Aires para garantizar elecciones libres, condiciones en las que era por demás conocido que triunfaría la UCR. El plan falló debido a la resistencia del Congreso a aprobar la intervención. Aristóbulo del Valle pudo entonces, debido a su posición en el gobierno, dar un golpe de estado y definir favorablemente el curso de la revolución, como le pedía Leandro Alem. Pero sus fuertes convicciones legales lo llevaron a rechazar esa opción, aún a costa de un nuevo fracaso de la revolución, su respuesta fue clara: “No doy golpes de Estado porque soy un hombre de Estado”.

                Renunció a su cargo el 12 de agosto de 1893, finalizando así un agitado período de 36 días en los que procuró llevar a la práctica desde el poder lo que había predicado desde la oposición e intentado por la vía revolucionaria. Un programa de reparación nacional, basado en la Constitución Nacional, desplazando a los gobiernos ilegítimos para posibilitar la reforma electoral que abriera los canales a la participación popular en la dirección de la cosa pública.

            Tras su alejamiento del gobierno, reabrió su estudio jurídico y se dedicó a su cátedra de Derecho Constitucional en la Universidad de Buenos Aires y fue designado Rector del Instituto Libre de Enseñanza Secundaria. Sin embargo, siguió ligado a Alem e Yrigoyen, en 1894, con motivo de las elecciones legislativas que dieron el triunfo a la U.C.R., aparecieron juntos Del Valle, Alem, Yrigoyen y Demaría. Inclusive, participó de la comitiva radical que llegó a Santa Fe el 11 de febrero de 1894 en plena campaña electoral, acompañando al candidato de este partido el Dr. Joaquín Cullen.

                Su frágil estado de salud, afectado por la diabetes y la insuficiencia cardíaca, lo tuvo alejado de la militancia activa pero intentó seguir apoyando a sus amigos, falleció el 29 de enero de 1896, a causa de una angina pectoris. Las lágrimas de Alem en el cementerio le impidieron terminar el discurso de despedida. Sus restos se encuentran sepultados en el Cementerio de la Recoleta, a pocos metros del Panteón a los Caídos en la Revolución del '90.
 

Pablo Eduardo Vázquez

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Delfor del Valle: La Intransigencia Yrigoyenista

                Délfor del Valle nació en Dolores, provincia de Buenos Aires el 3 de Agosto de 1862, sus padres eran el Capitán Narciso Del Valle y Valdivieso y Luisa Álvarez, ambos fallecidos en 1871 por una epidemia de fiebre amarilla. Era sobrino del Dr. Aristóbulo del Valle, quién se cree que lo crio luego del fallecimiento de sus padres, y nieto del Coronel Narciso del Valle, Edecán de D. Juan Manuel de Rosas.
                Delfor, contrajo matrimonio con María Luisa Lacasa con quien tuvieron dos hijos, María Luisa y Delfor (H) quien luego sería un prestigioso médico. En su actividad profesional y privada, era Martillero público, además se desarrolló como periodista, trabajando en El cronista del Plata, redactor ya en 1883, La Época como director, Suscriptor de El Nacional de Dolores y Hechos e Ideas, 1935.

                Delfor Del Valle, participó desde el comienzo de todos aquellos acontecimientos que terminaron dándole nacimiento a la Unión Cívica Radical, desde muy temprano cuando se formó la Unión Cívica de la Juventud. Sus estrechos lazos con Aristóbulo Del Valle quien además de ser su tío es quien se dice que lo crio una vez fallecidos sus padres le dio una posición ventajosa a la hora de engullirse de todas aquellas ideas que su propio tío pregonaba como eran el sentido Patriótico, el ser nacional, la lucha por un estado Republicano, federal y democrático, como así también la defensa irrestricta por la Constitución nacional y el sufragio libre, y los deseos compartidos de terminar con esa oligarquía gobernante y fraudulenta que se servía de la Nación para complacer sus propios intereses. De todos estos conceptos doctrinarios Delfor Del Valle se hizo eco, los tomó como propios y fueron la razón de su lucha, siempre fiel a su otro amigo Hipólito Yrigoyen.

                Su trayectoria es vastísima, denunciando su gran compromiso con la patria y con los principios doctrinarios de la Unión Cívica Radical, siendo siempre ejemplo de conducta e integridad ético y moral.

                En 1891 es uno de los participantes y delegados a la primera Convención Nacional de la Unión Cívica Radical donde se constituyen las autoridades partidarias en la Provincia de Buenos Aires.

                En 1892 es uno de los integrantes en la Convención de la Provincia de Buenos Aires que aprueban la primera Carta Orgánica, en el mismo año es Convencional Nacional en la Convención Nacional de ese año.

                En la Revolución Radical de 1893 su participación será la de liderar a las fuerzas cívicas que se levantaron en San Fernando, además, el 3 de agosto, desde la zona Norte arribó a Temperley al mando de 500 hombres. Fue electo Diputado Nacional para el período 1894 – 1898, durante este mandato, promovió y obtuvo la sanción de leyes como la creación de las Intendencias Militares y los Depósitos de remonta del ejército.

                En 1896 es electo delegado a la Convención Nacional, un año después en la mencionada convención se manifestará abiertamente en contra de la política acuerdista y planteando sostener y mantener la intransigencia partidaria.

                En 1904 es elegido vocal al Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, y en 1905 es delegado por la Junta Revolucionaria en Córdoba, además de ser el gestor de los preparativos para la revolución en Santa Fe.

                En 1909 es Convencional en la Convención Nacional que decide el abstencionismo, en esa misma convención es elegido Secretario al Comité Nacional.

                En 1912 fue elegido diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Luego, en 1915 es elegido Secretario de la Mesa Directiva del Comité de la Provincia de Buenos Aires y Presidente de la Mesa Directiva de la Convención Nacional. Más tarde, sería elegido nuevamente diputado nacional en 1916. Durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen (1916-1922) fue director del Diario La Época, órgano de la Unión Cívica Radical.

                En 1920 asume nuevamente otro mandato como diputado nacional. En 1922 es elegido Delegado al Plenario del Comité Nacional y fue elegido senador nacional por la Provincia de Buenos Aires, en este mismo año, siendo diputado nacional, es elegido senador nacional para el período 1922 - 1931.

                En 1924 es elegido delegado a la Convención de la Provincia de Buenos Aires y delegado al Comité Nacional. En 1928 es Presidente de la Convención de la Provincia de Buenos Aires y delegado a la Convención Nacional.

                Obtuvo para la ciudad de Dolores, su ciudad natal, a través de su gestión, la construcción de los edificios de la Escuela Normal, del Colegio Nacional y de la Escuela de Artes y Oficios. Le donan un terreno y él lo da a la municipalidad donde se construye el estadio deportivo que lleva su nombre.

                Finalmente, después de toda una vida dedicada a la política, a la República y a la Unión Cívica Radical, llevando adelante los más honorables valores y principios doctrinarios, falleció en Buenos Aires el día 4 de noviembre de 1950 a los 88 años.

 

Pablo Eduardo Vázquez

domingo, 11 de octubre de 2015

JOSE LUIS CANTILO: EL GOBERNADOR


                 Nació en Buenos Aires el 6 de febrero de 1871, realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Buenos Aires finalizándolos en la Ècole Monge de París, luego comenzaría sus estudios universitarios en la carrera de derecho pero nunca los finalizaría. Magdalena Ortiz Basualdo Quesada (1850 - 1926) quien el 23 de abril de 1870 contrajo matrimonio con José María Raimundo Cantilo Muñóz, nacido en 1848, en Montevideo, Uruguay y fallecido en 1891, fueron sus padres. Contrajo matrimonio el 17 de diciembre de 1897, con Josefina Alejandra de Achával Rufino, nacida en 1872, con quien tuvo 6 hijos: María Rosa nacida en 1898, Josefina María nacida en 1922, Esther María (1902-2003), María Teresa nacida en 1904, Rafael Juan nacido en 1907 y José Luis (1909-2003).

               Su familia en 1907, ordenó y construyo en la ciudad de Mar del Plata una de las obras arquitectónicas más bellas y esplendidas de la ciudad, la conocida Villa Ortiz Basualdo, también llamada villa Cantilo o chalet Mar y Mar, hoy convertida  en el Museo de Arte Juan C. Castagnino, situada en la intersección de las calles Colón y Alvear, sobre Punta Piedras, frente al Torreón del Monje, un emplazamiento elevado que domina la bahía Bristol, es un punto de referencia importante y brinda una postal maravillosa de la zona, era usada por la familia como villa de veraneo donde se alojaban durante gran parte del año.

                Fue periodista desde muy joven, iniciándose en “El Diario”, donde colaboró por espacio de muchos años, hasta alcanzar la sub dirección. Fundó y sostuvo, durante algún tiempo, tres revistas ilustradas de importancia en su época: “Buenos Aires ilustrado”, “La Revista Moderna” y “Letras y Colores”. Escribió en diarios y revistas. Uno de sus libros juveniles "Quimera” tuvo gran aceptación, tal vez el que le permitió distinguirse como gran escritor. Publicó trabajos históricos, tales como “El Escudo de Armas de Buenos Aires”, en cuyo estudio reveló el origen de dichas armas; “El General Las Heras, la Campaña de Chile”; “La herida de Rosas”, y, por último, el libro "Don Juan de Garay”. Formó parte de la redacción de “El Argentino” en 1894 y 1895.

                Compartió sus tareas periodísticas con la docencia, siendo profesor de Historia en el Colegio Nacional de Buenos Aires, la Escuela Nacional de Comercio y el Instituto Libre de Enseñanza Secundaria.

                Sus tareas de historiador, le confirieron ser incorporado en 1909 a la Junta de Historia y Numismática Americana, transformada en 1938 en Academia Nacional de la Historia, el Instituto Histórico del Perú, la Academia Nacional de Historia del Ecuador, y el Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay.

                En el ámbito político, amigo personal y miembro del grupo más cercano a Hipólito Yrigoyen integró primero la Unión Cívica (1889) y luego fue fundador de la Unión Cívica Radical (1891) desde sus primeros momentos. Participó con gran relevancia en las revoluciones de 1893 y 1905. En 1895 fue elegido diputado provincial en la Provincia de Buenos Aires. Reelecto en 1898 renunciando a su banca.

                En 1908 fue elegido presidente del Comité de la capital y miembro del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical. En 1912, al abrirse los comicios bajo la garantía de la ley Sáenz Peña, fue elegido diputado nacional por la capital.

                En 1914, José Luis Cantilo fundó el periódico El Radical, principal vocero de la UCR hasta 1916. Ese año se comenzó a publicar La época, que rápidamente lo reemplazó. En 1916 fue reelecto diputado al Congreso nacional, cargo al que renunció en 1917 para aceptar el de interventor nacional en la provincia de Buenos Aires.

                La intervención en la provincia de Buenos Aires en 1917 fue uno de los primeros y más sonados acontecimientos políticos de la presidencia del doctor Hipólito Yrigoyen. Para la Unión Cívica Radical, Buenos Aires aparecía como el reducto de los partidos del viejo régimen, Yrigoyen, nombró en consecuencia al señor José Luis Cantilo, figura radical descollante en el parlamento, en la política y en las letras en reemplazo del gobernador Ugarte.

                Desde el 25 de abril de 1917 hasta el 1° de mayo 1918 se desempeñó como interventor Federal de la Provincia de Buenos Aires. Cantilo al frente de la Provincia, no tuvo una injerencia ocasional de carácter político, sino que propuso y llevó adelante el gobierno del Estado, la libertad plenamente garantizada, la reconstrucción administrativa, la regularización de los servicios públicos, el progreso traducido en múltiples iniciativas, el orden en los gastos, la reparación de censurables desmanes, los comicios transparentes y libres, y el bienestar y la tranquilidad ciudadana como resultantes de una acción perseverante y firme.

                Cantilo, supo rodearse de colaboradores distinguidos y de mostrada gran capacidad, es así que al asumir el mando designó sus ministros secretarios en fa siguiente forma: Gobierno: doctor Andrés Ferreyra (hijo), Hacienda: doctor José Osvaldo Casás, Obras Públicas: señor Alberto de Bary.

                No hay ejemplo en la moderna historia política de la Prov. de Bs.As. de un cambio tan fundamental y completo en su estructura administrativa y orgánica como el que se operó con la administración Cantilo, supo colocarse a la altura de una innovación tan trascendente en la vida de la provincia, y presidió ese momento evolutivo con total imparcialidad.

                Caducadas las cámaras legislativas y las municipalidades, uno de sus primeros cuidados fue la designación de autoridades provisorias en las comunas, muchas de las cuales atravesaban por situaciones angustiosas en sus finanzas y en la organización de sus servicios públicos. En el momento de ser intervenida la provincia, había 34 municipalidades a las que se les había embargado los porcentajes que iban a corresponderles en los impuestos fiscales; 46 municipalidades habían omitido atender los servicios de cárceles, policía o registro civil; 14 municipalidades habían afectado sus rentas, en la parte de impuestos fiscales para el cumplimiento de contratos.

                Simultáneamente con la reorganización de las municipalidades, el interventor Cantilo llevó a cabo la renovación total de la policía de la provincia. Hubo cesantías, reemplazos y medidas más severas aun, dentro del vasto personal. Fue disuelto el cuerpo denominado “Guardianes de Cárceles”, que era una verdadera unidad militar, y con la tropa que lo componía se reforzó el batallón de Bomberos.

                El interventor, a quien le preocupó desde un principio el estado de las finanzas públicas, a poco de asumir el mando dio un decreto designando una comisión de técnicos para que efectuaran un recuento general de valores, un estudio de los recursos ordinarios, extraordinarios y especiales del presupuesto provincial, la determinación de los bienes que constituían el patrimonio de la provincia, el detalle de las distintas deudas y todo cuanto tuviera atingencia con el estado económico general de la provincia, lo que hoy llamaríamos una verdadera y completa auditoria. De las conclusiones de ese informe se dedujo que el gobierno anterior había dejado la provincia en bancarrota. La Intervención se propuso realizar una administración estricta de las finanzas públicas y adoptando todas aquellas medidas conducentes a la normalización económica del Estado.

                Pero la intervención Cantilo no tuvo como propósito los recortes indiscriminados, sino como dijimos, apunto a la reorganización administrativa, pero también se propuso conservar íntegramente los bienes de la provincia, especialmente la tierra fiscal, suspendiendo los decretos de remate público. Otros actos importantes de esta intervención fueron el mejoramiento de la vialidad en toda la provincia; la fundación del Museo Colonial Histórico de Luján, promovida por el entonces comisionado municipal en ese partido, don Domingo Fernández Beschtedt, y que, es hoy una institución importante en su género; la creación de bibliotecas infantiles en gran número de escuelas provinciales; la ampliación de la obra de la comisión distribuidora de semillas a los colonos del sur de la provincia, etc.

                Llegada la hora de reconstituir nuevamente los poderes de la provincia, el señor Cantilo convocó al electorado con fecha 1° de febrero de 1918, para el primer domingo de marzo, y dada la trascendencia del acto pues se elegirían electores de gobernador y vice, senadores y diputados provinciales en su totalidad, y diputados nacionales, el Interventor juzgó necesario hacer llegar al pueblo su pensamiento lanzando al efecto un manifiesto en el que exponía los antecedentes de la situación provincial e incitaba a los ciudadanos a concurrir a los comicios, agregando: “…Tienen las elecciones del 3 de marzo, el significado de un acontecimiento histórico. Vuelve la provincia de Buenos Aires a la normalidad institucional, después de un largo período, en el cual fueron detentados sus poderes y coartadas sus libertades…”.

                Realizados los comicios, triunfó ampliamente la Unión Cívica Radical, que obtuvo la mayoría de los diputados nacionales, los electores de gobernador y de los legisladores provinciales. El número de sufragios obtenido por las tres agrupaciones políticas que concurrieron a los comicios de gobernador y vice fue el siguiente: Unión Cívica Radical: 114.158 votos, Partido Conservador: 67.963 votos y los Socialistas: 6968 votos. La fórmula triunfante estaba integrada por el Doctor José Camilo Crotto y don Luis Monteverde para gobernador y vice respectivamente.

                Como complemento indispensable de esta elección se realizaron las de las municipalidades el 14 de abril, triunfando en casi todas ellas los radicales.

                El presidente Hipólito Yrigoyen, luego lo nombró Intendente de la Ciudad de Buenos Aires, cargo en el que se desempeñó desde el 5 de diciembre de 1919 hasta el 25 de octubre de 1921. Siendo Intendente de la Capital Federal argentina promovió la creación de las sociedades de fomento para el progreso de los barrios y la creación de la Dirección General de Plazas de Ejercicios Físicos. En junio de 1921 se inaugura el Barrio Cafferata, uno de los primeros barrios de casas subvencionadas por el estado mediante la ley de Casas Baratas.

                En 1922 fue elegido gobernador de la Provincia de Buenos Aires desempeñándose desde el 1° de mayo de 1922 hasta el 1° de mayo de 1926, siendo el vicegobernador Pedro Sonalet. En la misma Dirección, siendo gobernador de Buenos aires, decretó, en 1922, la Organización Deportiva de la Provincia. Por estas creaciones, Cantilo aparece como un pionero en materia de organización de la comunidad.

                Cuando el doctor Yrigoyen asumió la presidencia de la República, por segunda vez, confió al señor Cantilo el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que ejerció con el beneplácito de amigos y adversarios políticos hasta que la revolución del 6 de Septiembre lo obligó a alejarse de toda actuación pública.

                El 11 de enero de 1934, veinticuatro dirigentes radicales, entre ellos, Ricardo Rojas, Adolfo Güemes, Mario Guido, Honorio Pueyrredon y José Luis Cantilo fueron confinados en el penal de Ushuaia y otros 80 dirigentes en Martín García, mientras que Alvear es deportado a Europa.

                Fue uno de los firmantes que ratificaron en 1935 la decisión de la convención Nacional de levantar la abstención electoral.

                Entre 1936 y 1943 fue diputado nacional por la Capital Federal alcanzando la presidencia de la Cámara de Diputados. En 1941 y 1942, sucedió a su amigo y correligionario Martín Noel. El golpe de Estado del 4 de junio de 1943 truncó su mandato legislativo poniéndole fin a su vida política, puesto que un año después fallecería en Buenos Aires en la mañana del  11 de octubre de 1944, sus restos mortales fueron depositados en la Recoleta, en la bóveda de la familia Achával.

 

Pablo Eduardo Vázquez

domingo, 4 de octubre de 2015

Adolfo Güemes: El Progresismo Salteño


Nació en Salta el 10 de septiembre de 1873, era el menor de los hijos de Luis Güemes Puch y de Doña Rosaura Castro Sanzetenea y por consiguiente, nieto del general Martín Miguel de Güemes, legendario y gran patriota, defensor de la Frontera Norte y héroe de la Guerra Gaucha.

Adolfo, realizó sus estudios primarios y secundarios en Salta, egresando como bachiller del Colegio Nacional. Se doctoró en medicina en la Universidad de Buenos Aires en 1898, con una tesis titulada “Contribución al estudio de la policerosis tuberculosa”, continuando luego sus estudios en Francia (donde logra otro doctorado), Austria, Alemania y Rusia.

Emprende el regreso al país en 1904, su carrera profesional lo encuentra desarrollándose como médico estable en el Hospital Rivadavia de Buenos Aires.

También por ese entonces, luego de entrevistarse con Hipólito Yrigoyen, se afilia y enlista en las filas de la Unión cívica Radical, no cabían dudas que por su forma de ser y por sus convicciones e ideales que había asimilado desde muy chico producto de pertenecer a una familia que desde siempre estuvo involucrada y comprometida con los valores y el mas profundo sentir patriótico, que su lugar en el mundo de la política no podía ser otro que la Unión Cívica Radical.

                Durante la década del diez se instaló nuevamente en Salta, allí colabora intensamente con sus correligionarios en el gobierno provincial. El prestigio adquirido por Adolfo Güemes en el radicalismo nacional influye en gran medida para que en 1921 el Presidente Yrigoyen ordenara a los Ferrocarriles del Estado la iniciación de la construcción del ferrocarril a Huaytiquina, el viejo anhelo salteño. Su fuerte campaña en favor de semejante obra y que finalmente se concretara la construcción del Ferrocarril de Huaytiquina, lo terminó de catapultar como el dirigente político más importante de la Provincia, esta obra conectaría a Salta con Chile, de esta manera la provincia tendría la salida al Pacífico con la importancia que esto llevaría desde el punto de vista económico ya que la Salta ampliaría sus fronteras en materia de exportaciones tanto para el ganado como para la producción vitivinícola y azucarera.

Sus ideas y su personalidad lo definían como una persona comprometida con la patria y el respeto indeclinable por la constitución y sus leyes que creía que merecían el respeto casi sacrosanto, un demócrata a todas luces, defensor de la libertad y de la igualdad de oportunidades y gran enemigo de las prebendas y de los acomodos. A través de su figura y el respeto que él profesaba ante toda la sociedad es que la Unión Cívica Radical encontró en Adolfo Güemes el dirigente ideal en la provincia de Salta para crear un verdadero proyecto de unidad y trabajar con la firme posibilidad de llegar a la gobernación de aquella Provincia.

                En el año 1922, su enorme prestigio y su conocimiento profundo de la realidad, hizo que el radicalismo lo proclamara candidato a gobernador de su Provincia, ganó las elecciones y fue elegido gobernador de su provincia, asumiendo el mando el día 1 de mayo y ejerciendo el cargo hasta 1925. Su gobernación quedó en la historia de la provincia por ser una de las más brillantes, entre sus logros podemos enumerar y distinguir que: en el orden financiero hizo cuestión fundamental del pago de las obligaciones saneando las finanzas de la provincia que estaban jaqueadas a su llegada, llevó a buen término una campaña sanitaria para terminar con el paludismo. Impuso severas normas éticas en varios aspectos de la administración y defendió los derechos salteños al petróleo contenido en el subsuelo de la provincia, como así también creó centros asistenciales para niños, construyó el Hospital Materno Infantil, continuó una obra iniciada por su tío abuelo Dionisio Puch que fue el cementerio de la Santa Cruz, la ya mencionada obra del ferrocarril y generó una fuerte política de expansión en la producción vitivinícola y azucarera. También creó numerosos parques y plazas en la capital.

                Por su iniciativa y siendo Gobernador de la Provincia, en junio de 1924, decreta el inicio institucional de la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes, de la cual fue nombrado presidente honorario.

Centró los objetivos de su gestión en la educación y la salud pública y en la austeridad fiscal, que acompañó con su propia austeridad personal, llevó adelante una gestión brillante. Su gobierno fue una lucha tenaz contra intereses muy poderosos, que no pudieron torcer la fuerza de sus pensamientos progresistas, su gobierno fue digno de los principios del radicalismo. No fue fácil la lucha con las petroleras, no fue sencillo alejar el drama del paludismo, no fue sencillo hacer notar que imperaba la ética total, no fue fácil pero su gobierno provincial consiguió los mencionados objetivos para toda la sociedad salteña.

                Su política hacia el campo le valió el reconocimiento al punto de ser distinguido y elegido como presidente de la Sociedad Rural Salteña desde 1925 a 1926 aun siendo que los miembros de esta organización no comulgaban ni con sus ideas ni con las del radicalismo.

                Al finalizar su mandato regresó a Buenos Aires, donde ejerció la medicina y fue nombrado Profesor Honorario de la Facultad de Medicina de Buenos Aires.

                Una vez derrocado Hipólito Yrigoyen el 6 de septiembre de 1930, y ante el comienzo de la década infame, el radicalismo viviría una de sus horas más aciagas, su pariente José Félix Uriburu era el Presidente de la Nación y en 1931 decide llamar a elecciones, “a modo de prueba se realizan solamente en la provincia de Buenos Aires, donde en abril de 1931, los radicales ganan las elecciones para gobernador. Ante esa situación, el gobierno de José Félix Uriburu decide desconocer el resultado y anularlas.

                También en 1931, la Convención nacional de la Unión Cívica Radical decide participar de las elecciones Presidenciales llevando la Formula Marcelo T. de Alvear – Adolfo Güemes, pero la fórmula fue proscripta: en el caso de Alvear, por no haberse cumplido los seis años ordenados por la ley para ser nuevamente electo, y en el caso de Güemes, por haber simpatizado con el gobierno constitucional de Yrigoyen, fundamentación vergonzosa e increíble que demostraba la clase de calaña que gobernaba nuestro país.

                Debido, a que el radicalismo fue despojado de la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires habiendo sido legítimo vencedor y ante la proscripción de sus candidatos para la Presidencia, la Unión Cívica Radical dejaba en claro que no estaban dadas las condiciones democráticas, ni constitucionales para que las elecciones se desarrollaran normalmente y por ende se decide la abstención en las elecciones presidenciales. Esa abstención, en vez de ser acompañada por los demás partidos opositores que se jactaban de ser democráticos, fue aprovechada por los socialistas y demoprogresistas que lanzaron la fórmula presidencial integrada por Lisandro de la Torre y Nicolás Repetto, con una fuerte e impensada cosecha de legisladores, a la par que legitimaban aparentemente, a un gobierno –el del general Agustín P. Justo- surgido de un fraude más que escandaloso.

                El Dr. Adolfo Güemes será uno de los dirigentes nacionales de más peso de la Unión Cívica Radical por ese entonces y por consiguiente se ganará rápidamente la antipatía del gobierno provisional. Adolfo Güemes expondrá sobre aquellos que detentaban el poder a espaldas del pueblo: “... Hombres de criterio simplista, creen en la eficiencia de la violencia para torcer, por miedo, la irrevocable voluntad del pueblo; pésimos psicólogos, no se dan cuenta que las persecuciones, destierros, confinamientos, no han servido ni servirán jamás, sino para dar mayor unidad y cohesión a nuestro partido, pues nada vincula más a los hombres que los sufrimientos e injusticias compartidas; en cambio: los placeres fáciles, bailes, excursiones y banquetes mientras miles de compatriotas padecen hambre, suelen generar malas digestiones, insomnios rebeldes y tenaces.”

                El doctor Güemes Presidió el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, e inspiró el manifiesto del Comité Nacional de 1932, en que la Unión Cívica Radical, conforme a sus grandes pronunciamientos de 1927 y 1928, fijó otra vez su posición frente a las empresas privadas del petróleo. “Por lo que respecta al monopolio del Estado –decía el documento- no comprendemos cómo puede haber argentinos que nieguen a su patria ese derecho, para darlo a corporaciones internacionales”

                Acusado por los intentos revolucionarios del radicalismo con el fin de restablecer el orden constitucional y democrático, fue arrestado en 1933 en la Isla Martín García y trasladado a la Cárcel de Ushuaia, junto con otros dirigentes radicales como Ricardo Rojas, Enrique Mosca, Marcelo T. de Alvear, Honorio Pueyrredón y José Luis Cantilo. Güemes fue uno de los apresados en Santa Fe, en 1933. Aquellos personeros del régimen no podían comprender como los nietos de los generales Alvear y Güemes, que por cuna pertenecían a esa supuesta categoría que se dio en llamar “patriciado”, podían ser los portavoces de la chusma radical y soportar cárceles y privaciones, en vez de gozar de los alevosos privilegios que en vez de usufructuar, rechazaban asqueados.

                El Dr. Güemes, fue un fervoroso sostenedor de la abstención contra el fraude. Y se opuso tenazmente a que la misma fuese levantada, lo que ocurrió en los arduos debates de la Convención Nacional de la U.C.R. iniciados el 27 de diciembre de 1934 y cerrada en la noche del 2 al 3 de enero de 1935, alejándose allí de los primeros planos de la conducción partidaria.

                Demostrando su compromiso con la sociedad y su entorno, es que en 1945 hizo donación al Museo Colonial, Histórico y de Bellas Artes de varias obras artísticas de su propiedad. Pero también, desde siempre, el Dr. Adolfo Güemes estaba presente colaborando calladamente, por el mero gusto de ver progresar a su pago; como, por ejemplo, durante la intendencia de Luis Langou, regalando todas las plantas que adornaron el Rosedal del entonces recién remodelado Parque San Martín.

                En el año 1946 triunfa Perón y -a pesar de las diferencias- lo convoca a integrar el Gobierno nacional en el cargo que él quisiera debido a su gran prestigio. Al respecto, Alberto Pavón Pereyra, un estudioso de la figura de Perón contó que Güemes le contestó “Presidente yo estoy de acuerdo con su obra social, pero estoy viejo para cambiar de caballo a mitad del río y voy a morir radical”.

                En su testamento donó una chacra que había pertenecido a su abuelo, el general, conocida como “El Carmen de Güemes” para ser destinado a ser una escuela-granja, objetivo que se cumpliría en 1952.

                Falleció en  la ciudad de Buenos Aires el 4 de octubre de 1947, víctima de un infarto; era soltero y no tuvo descendencia.

Adolfo Güemes se constituye por sus principios, su conducta y su labor como un gran símbolo radical y argentino. Gran gobernante, ejemplar militante, con una capacidad brillante y una ética y moral digna de los mejores dirigentes que ha dado la Unión Cívica radical y ha puesto al servicio de la República, merece el reconocimiento y el recuerdo constante de aquellos que profesan la libertad, la igualdad y la ética y moral ciudadana.

 

Pablo Eduardo Vázquez