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miércoles, 4 de noviembre de 2015

Delfor del Valle: La Intransigencia Yrigoyenista

                Délfor del Valle nació en Dolores, provincia de Buenos Aires el 3 de Agosto de 1862, sus padres eran el Capitán Narciso Del Valle y Valdivieso y Luisa Álvarez, ambos fallecidos en 1871 por una epidemia de fiebre amarilla. Era sobrino del Dr. Aristóbulo del Valle, quién se cree que lo crio luego del fallecimiento de sus padres, y nieto del Coronel Narciso del Valle, Edecán de D. Juan Manuel de Rosas.
                Delfor, contrajo matrimonio con María Luisa Lacasa con quien tuvieron dos hijos, María Luisa y Delfor (H) quien luego sería un prestigioso médico. En su actividad profesional y privada, era Martillero público, además se desarrolló como periodista, trabajando en El cronista del Plata, redactor ya en 1883, La Época como director, Suscriptor de El Nacional de Dolores y Hechos e Ideas, 1935.

                Delfor Del Valle, participó desde el comienzo de todos aquellos acontecimientos que terminaron dándole nacimiento a la Unión Cívica Radical, desde muy temprano cuando se formó la Unión Cívica de la Juventud. Sus estrechos lazos con Aristóbulo Del Valle quien además de ser su tío es quien se dice que lo crio una vez fallecidos sus padres le dio una posición ventajosa a la hora de engullirse de todas aquellas ideas que su propio tío pregonaba como eran el sentido Patriótico, el ser nacional, la lucha por un estado Republicano, federal y democrático, como así también la defensa irrestricta por la Constitución nacional y el sufragio libre, y los deseos compartidos de terminar con esa oligarquía gobernante y fraudulenta que se servía de la Nación para complacer sus propios intereses. De todos estos conceptos doctrinarios Delfor Del Valle se hizo eco, los tomó como propios y fueron la razón de su lucha, siempre fiel a su otro amigo Hipólito Yrigoyen.

                Su trayectoria es vastísima, denunciando su gran compromiso con la patria y con los principios doctrinarios de la Unión Cívica Radical, siendo siempre ejemplo de conducta e integridad ético y moral.

                En 1891 es uno de los participantes y delegados a la primera Convención Nacional de la Unión Cívica Radical donde se constituyen las autoridades partidarias en la Provincia de Buenos Aires.

                En 1892 es uno de los integrantes en la Convención de la Provincia de Buenos Aires que aprueban la primera Carta Orgánica, en el mismo año es Convencional Nacional en la Convención Nacional de ese año.

                En la Revolución Radical de 1893 su participación será la de liderar a las fuerzas cívicas que se levantaron en San Fernando, además, el 3 de agosto, desde la zona Norte arribó a Temperley al mando de 500 hombres. Fue electo Diputado Nacional para el período 1894 – 1898, durante este mandato, promovió y obtuvo la sanción de leyes como la creación de las Intendencias Militares y los Depósitos de remonta del ejército.

                En 1896 es electo delegado a la Convención Nacional, un año después en la mencionada convención se manifestará abiertamente en contra de la política acuerdista y planteando sostener y mantener la intransigencia partidaria.

                En 1904 es elegido vocal al Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, y en 1905 es delegado por la Junta Revolucionaria en Córdoba, además de ser el gestor de los preparativos para la revolución en Santa Fe.

                En 1909 es Convencional en la Convención Nacional que decide el abstencionismo, en esa misma convención es elegido Secretario al Comité Nacional.

                En 1912 fue elegido diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Luego, en 1915 es elegido Secretario de la Mesa Directiva del Comité de la Provincia de Buenos Aires y Presidente de la Mesa Directiva de la Convención Nacional. Más tarde, sería elegido nuevamente diputado nacional en 1916. Durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen (1916-1922) fue director del Diario La Época, órgano de la Unión Cívica Radical.

                En 1920 asume nuevamente otro mandato como diputado nacional. En 1922 es elegido Delegado al Plenario del Comité Nacional y fue elegido senador nacional por la Provincia de Buenos Aires, en este mismo año, siendo diputado nacional, es elegido senador nacional para el período 1922 - 1931.

                En 1924 es elegido delegado a la Convención de la Provincia de Buenos Aires y delegado al Comité Nacional. En 1928 es Presidente de la Convención de la Provincia de Buenos Aires y delegado a la Convención Nacional.

                Obtuvo para la ciudad de Dolores, su ciudad natal, a través de su gestión, la construcción de los edificios de la Escuela Normal, del Colegio Nacional y de la Escuela de Artes y Oficios. Le donan un terreno y él lo da a la municipalidad donde se construye el estadio deportivo que lleva su nombre.

                Finalmente, después de toda una vida dedicada a la política, a la República y a la Unión Cívica Radical, llevando adelante los más honorables valores y principios doctrinarios, falleció en Buenos Aires el día 4 de noviembre de 1950 a los 88 años.

 

Pablo Eduardo Vázquez

domingo, 11 de octubre de 2015

JOSE LUIS CANTILO: EL GOBERNADOR


                 Nació en Buenos Aires el 6 de febrero de 1871, realizó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional Buenos Aires finalizándolos en la Ècole Monge de París, luego comenzaría sus estudios universitarios en la carrera de derecho pero nunca los finalizaría. Magdalena Ortiz Basualdo Quesada (1850 - 1926) quien el 23 de abril de 1870 contrajo matrimonio con José María Raimundo Cantilo Muñóz, nacido en 1848, en Montevideo, Uruguay y fallecido en 1891, fueron sus padres. Contrajo matrimonio el 17 de diciembre de 1897, con Josefina Alejandra de Achával Rufino, nacida en 1872, con quien tuvo 6 hijos: María Rosa nacida en 1898, Josefina María nacida en 1922, Esther María (1902-2003), María Teresa nacida en 1904, Rafael Juan nacido en 1907 y José Luis (1909-2003).

               Su familia en 1907, ordenó y construyo en la ciudad de Mar del Plata una de las obras arquitectónicas más bellas y esplendidas de la ciudad, la conocida Villa Ortiz Basualdo, también llamada villa Cantilo o chalet Mar y Mar, hoy convertida  en el Museo de Arte Juan C. Castagnino, situada en la intersección de las calles Colón y Alvear, sobre Punta Piedras, frente al Torreón del Monje, un emplazamiento elevado que domina la bahía Bristol, es un punto de referencia importante y brinda una postal maravillosa de la zona, era usada por la familia como villa de veraneo donde se alojaban durante gran parte del año.

                Fue periodista desde muy joven, iniciándose en “El Diario”, donde colaboró por espacio de muchos años, hasta alcanzar la sub dirección. Fundó y sostuvo, durante algún tiempo, tres revistas ilustradas de importancia en su época: “Buenos Aires ilustrado”, “La Revista Moderna” y “Letras y Colores”. Escribió en diarios y revistas. Uno de sus libros juveniles "Quimera” tuvo gran aceptación, tal vez el que le permitió distinguirse como gran escritor. Publicó trabajos históricos, tales como “El Escudo de Armas de Buenos Aires”, en cuyo estudio reveló el origen de dichas armas; “El General Las Heras, la Campaña de Chile”; “La herida de Rosas”, y, por último, el libro "Don Juan de Garay”. Formó parte de la redacción de “El Argentino” en 1894 y 1895.

                Compartió sus tareas periodísticas con la docencia, siendo profesor de Historia en el Colegio Nacional de Buenos Aires, la Escuela Nacional de Comercio y el Instituto Libre de Enseñanza Secundaria.

                Sus tareas de historiador, le confirieron ser incorporado en 1909 a la Junta de Historia y Numismática Americana, transformada en 1938 en Academia Nacional de la Historia, el Instituto Histórico del Perú, la Academia Nacional de Historia del Ecuador, y el Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay.

                En el ámbito político, amigo personal y miembro del grupo más cercano a Hipólito Yrigoyen integró primero la Unión Cívica (1889) y luego fue fundador de la Unión Cívica Radical (1891) desde sus primeros momentos. Participó con gran relevancia en las revoluciones de 1893 y 1905. En 1895 fue elegido diputado provincial en la Provincia de Buenos Aires. Reelecto en 1898 renunciando a su banca.

                En 1908 fue elegido presidente del Comité de la capital y miembro del Comité Nacional de la Unión Cívica Radical. En 1912, al abrirse los comicios bajo la garantía de la ley Sáenz Peña, fue elegido diputado nacional por la capital.

                En 1914, José Luis Cantilo fundó el periódico El Radical, principal vocero de la UCR hasta 1916. Ese año se comenzó a publicar La época, que rápidamente lo reemplazó. En 1916 fue reelecto diputado al Congreso nacional, cargo al que renunció en 1917 para aceptar el de interventor nacional en la provincia de Buenos Aires.

                La intervención en la provincia de Buenos Aires en 1917 fue uno de los primeros y más sonados acontecimientos políticos de la presidencia del doctor Hipólito Yrigoyen. Para la Unión Cívica Radical, Buenos Aires aparecía como el reducto de los partidos del viejo régimen, Yrigoyen, nombró en consecuencia al señor José Luis Cantilo, figura radical descollante en el parlamento, en la política y en las letras en reemplazo del gobernador Ugarte.

                Desde el 25 de abril de 1917 hasta el 1° de mayo 1918 se desempeñó como interventor Federal de la Provincia de Buenos Aires. Cantilo al frente de la Provincia, no tuvo una injerencia ocasional de carácter político, sino que propuso y llevó adelante el gobierno del Estado, la libertad plenamente garantizada, la reconstrucción administrativa, la regularización de los servicios públicos, el progreso traducido en múltiples iniciativas, el orden en los gastos, la reparación de censurables desmanes, los comicios transparentes y libres, y el bienestar y la tranquilidad ciudadana como resultantes de una acción perseverante y firme.

                Cantilo, supo rodearse de colaboradores distinguidos y de mostrada gran capacidad, es así que al asumir el mando designó sus ministros secretarios en fa siguiente forma: Gobierno: doctor Andrés Ferreyra (hijo), Hacienda: doctor José Osvaldo Casás, Obras Públicas: señor Alberto de Bary.

                No hay ejemplo en la moderna historia política de la Prov. de Bs.As. de un cambio tan fundamental y completo en su estructura administrativa y orgánica como el que se operó con la administración Cantilo, supo colocarse a la altura de una innovación tan trascendente en la vida de la provincia, y presidió ese momento evolutivo con total imparcialidad.

                Caducadas las cámaras legislativas y las municipalidades, uno de sus primeros cuidados fue la designación de autoridades provisorias en las comunas, muchas de las cuales atravesaban por situaciones angustiosas en sus finanzas y en la organización de sus servicios públicos. En el momento de ser intervenida la provincia, había 34 municipalidades a las que se les había embargado los porcentajes que iban a corresponderles en los impuestos fiscales; 46 municipalidades habían omitido atender los servicios de cárceles, policía o registro civil; 14 municipalidades habían afectado sus rentas, en la parte de impuestos fiscales para el cumplimiento de contratos.

                Simultáneamente con la reorganización de las municipalidades, el interventor Cantilo llevó a cabo la renovación total de la policía de la provincia. Hubo cesantías, reemplazos y medidas más severas aun, dentro del vasto personal. Fue disuelto el cuerpo denominado “Guardianes de Cárceles”, que era una verdadera unidad militar, y con la tropa que lo componía se reforzó el batallón de Bomberos.

                El interventor, a quien le preocupó desde un principio el estado de las finanzas públicas, a poco de asumir el mando dio un decreto designando una comisión de técnicos para que efectuaran un recuento general de valores, un estudio de los recursos ordinarios, extraordinarios y especiales del presupuesto provincial, la determinación de los bienes que constituían el patrimonio de la provincia, el detalle de las distintas deudas y todo cuanto tuviera atingencia con el estado económico general de la provincia, lo que hoy llamaríamos una verdadera y completa auditoria. De las conclusiones de ese informe se dedujo que el gobierno anterior había dejado la provincia en bancarrota. La Intervención se propuso realizar una administración estricta de las finanzas públicas y adoptando todas aquellas medidas conducentes a la normalización económica del Estado.

                Pero la intervención Cantilo no tuvo como propósito los recortes indiscriminados, sino como dijimos, apunto a la reorganización administrativa, pero también se propuso conservar íntegramente los bienes de la provincia, especialmente la tierra fiscal, suspendiendo los decretos de remate público. Otros actos importantes de esta intervención fueron el mejoramiento de la vialidad en toda la provincia; la fundación del Museo Colonial Histórico de Luján, promovida por el entonces comisionado municipal en ese partido, don Domingo Fernández Beschtedt, y que, es hoy una institución importante en su género; la creación de bibliotecas infantiles en gran número de escuelas provinciales; la ampliación de la obra de la comisión distribuidora de semillas a los colonos del sur de la provincia, etc.

                Llegada la hora de reconstituir nuevamente los poderes de la provincia, el señor Cantilo convocó al electorado con fecha 1° de febrero de 1918, para el primer domingo de marzo, y dada la trascendencia del acto pues se elegirían electores de gobernador y vice, senadores y diputados provinciales en su totalidad, y diputados nacionales, el Interventor juzgó necesario hacer llegar al pueblo su pensamiento lanzando al efecto un manifiesto en el que exponía los antecedentes de la situación provincial e incitaba a los ciudadanos a concurrir a los comicios, agregando: “…Tienen las elecciones del 3 de marzo, el significado de un acontecimiento histórico. Vuelve la provincia de Buenos Aires a la normalidad institucional, después de un largo período, en el cual fueron detentados sus poderes y coartadas sus libertades…”.

                Realizados los comicios, triunfó ampliamente la Unión Cívica Radical, que obtuvo la mayoría de los diputados nacionales, los electores de gobernador y de los legisladores provinciales. El número de sufragios obtenido por las tres agrupaciones políticas que concurrieron a los comicios de gobernador y vice fue el siguiente: Unión Cívica Radical: 114.158 votos, Partido Conservador: 67.963 votos y los Socialistas: 6968 votos. La fórmula triunfante estaba integrada por el Doctor José Camilo Crotto y don Luis Monteverde para gobernador y vice respectivamente.

                Como complemento indispensable de esta elección se realizaron las de las municipalidades el 14 de abril, triunfando en casi todas ellas los radicales.

                El presidente Hipólito Yrigoyen, luego lo nombró Intendente de la Ciudad de Buenos Aires, cargo en el que se desempeñó desde el 5 de diciembre de 1919 hasta el 25 de octubre de 1921. Siendo Intendente de la Capital Federal argentina promovió la creación de las sociedades de fomento para el progreso de los barrios y la creación de la Dirección General de Plazas de Ejercicios Físicos. En junio de 1921 se inaugura el Barrio Cafferata, uno de los primeros barrios de casas subvencionadas por el estado mediante la ley de Casas Baratas.

                En 1922 fue elegido gobernador de la Provincia de Buenos Aires desempeñándose desde el 1° de mayo de 1922 hasta el 1° de mayo de 1926, siendo el vicegobernador Pedro Sonalet. En la misma Dirección, siendo gobernador de Buenos aires, decretó, en 1922, la Organización Deportiva de la Provincia. Por estas creaciones, Cantilo aparece como un pionero en materia de organización de la comunidad.

                Cuando el doctor Yrigoyen asumió la presidencia de la República, por segunda vez, confió al señor Cantilo el gobierno de la ciudad de Buenos Aires, que ejerció con el beneplácito de amigos y adversarios políticos hasta que la revolución del 6 de Septiembre lo obligó a alejarse de toda actuación pública.

                El 11 de enero de 1934, veinticuatro dirigentes radicales, entre ellos, Ricardo Rojas, Adolfo Güemes, Mario Guido, Honorio Pueyrredon y José Luis Cantilo fueron confinados en el penal de Ushuaia y otros 80 dirigentes en Martín García, mientras que Alvear es deportado a Europa.

                Fue uno de los firmantes que ratificaron en 1935 la decisión de la convención Nacional de levantar la abstención electoral.

                Entre 1936 y 1943 fue diputado nacional por la Capital Federal alcanzando la presidencia de la Cámara de Diputados. En 1941 y 1942, sucedió a su amigo y correligionario Martín Noel. El golpe de Estado del 4 de junio de 1943 truncó su mandato legislativo poniéndole fin a su vida política, puesto que un año después fallecería en Buenos Aires en la mañana del  11 de octubre de 1944, sus restos mortales fueron depositados en la Recoleta, en la bóveda de la familia Achával.

 

Pablo Eduardo Vázquez

domingo, 4 de octubre de 2015

Adolfo Güemes: El Progresismo Salteño


Nació en Salta el 10 de septiembre de 1873, era el menor de los hijos de Luis Güemes Puch y de Doña Rosaura Castro Sanzetenea y por consiguiente, nieto del general Martín Miguel de Güemes, legendario y gran patriota, defensor de la Frontera Norte y héroe de la Guerra Gaucha.

Adolfo, realizó sus estudios primarios y secundarios en Salta, egresando como bachiller del Colegio Nacional. Se doctoró en medicina en la Universidad de Buenos Aires en 1898, con una tesis titulada “Contribución al estudio de la policerosis tuberculosa”, continuando luego sus estudios en Francia (donde logra otro doctorado), Austria, Alemania y Rusia.

Emprende el regreso al país en 1904, su carrera profesional lo encuentra desarrollándose como médico estable en el Hospital Rivadavia de Buenos Aires.

También por ese entonces, luego de entrevistarse con Hipólito Yrigoyen, se afilia y enlista en las filas de la Unión cívica Radical, no cabían dudas que por su forma de ser y por sus convicciones e ideales que había asimilado desde muy chico producto de pertenecer a una familia que desde siempre estuvo involucrada y comprometida con los valores y el mas profundo sentir patriótico, que su lugar en el mundo de la política no podía ser otro que la Unión Cívica Radical.

                Durante la década del diez se instaló nuevamente en Salta, allí colabora intensamente con sus correligionarios en el gobierno provincial. El prestigio adquirido por Adolfo Güemes en el radicalismo nacional influye en gran medida para que en 1921 el Presidente Yrigoyen ordenara a los Ferrocarriles del Estado la iniciación de la construcción del ferrocarril a Huaytiquina, el viejo anhelo salteño. Su fuerte campaña en favor de semejante obra y que finalmente se concretara la construcción del Ferrocarril de Huaytiquina, lo terminó de catapultar como el dirigente político más importante de la Provincia, esta obra conectaría a Salta con Chile, de esta manera la provincia tendría la salida al Pacífico con la importancia que esto llevaría desde el punto de vista económico ya que la Salta ampliaría sus fronteras en materia de exportaciones tanto para el ganado como para la producción vitivinícola y azucarera.

Sus ideas y su personalidad lo definían como una persona comprometida con la patria y el respeto indeclinable por la constitución y sus leyes que creía que merecían el respeto casi sacrosanto, un demócrata a todas luces, defensor de la libertad y de la igualdad de oportunidades y gran enemigo de las prebendas y de los acomodos. A través de su figura y el respeto que él profesaba ante toda la sociedad es que la Unión Cívica Radical encontró en Adolfo Güemes el dirigente ideal en la provincia de Salta para crear un verdadero proyecto de unidad y trabajar con la firme posibilidad de llegar a la gobernación de aquella Provincia.

                En el año 1922, su enorme prestigio y su conocimiento profundo de la realidad, hizo que el radicalismo lo proclamara candidato a gobernador de su Provincia, ganó las elecciones y fue elegido gobernador de su provincia, asumiendo el mando el día 1 de mayo y ejerciendo el cargo hasta 1925. Su gobernación quedó en la historia de la provincia por ser una de las más brillantes, entre sus logros podemos enumerar y distinguir que: en el orden financiero hizo cuestión fundamental del pago de las obligaciones saneando las finanzas de la provincia que estaban jaqueadas a su llegada, llevó a buen término una campaña sanitaria para terminar con el paludismo. Impuso severas normas éticas en varios aspectos de la administración y defendió los derechos salteños al petróleo contenido en el subsuelo de la provincia, como así también creó centros asistenciales para niños, construyó el Hospital Materno Infantil, continuó una obra iniciada por su tío abuelo Dionisio Puch que fue el cementerio de la Santa Cruz, la ya mencionada obra del ferrocarril y generó una fuerte política de expansión en la producción vitivinícola y azucarera. También creó numerosos parques y plazas en la capital.

                Por su iniciativa y siendo Gobernador de la Provincia, en junio de 1924, decreta el inicio institucional de la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes, de la cual fue nombrado presidente honorario.

Centró los objetivos de su gestión en la educación y la salud pública y en la austeridad fiscal, que acompañó con su propia austeridad personal, llevó adelante una gestión brillante. Su gobierno fue una lucha tenaz contra intereses muy poderosos, que no pudieron torcer la fuerza de sus pensamientos progresistas, su gobierno fue digno de los principios del radicalismo. No fue fácil la lucha con las petroleras, no fue sencillo alejar el drama del paludismo, no fue sencillo hacer notar que imperaba la ética total, no fue fácil pero su gobierno provincial consiguió los mencionados objetivos para toda la sociedad salteña.

                Su política hacia el campo le valió el reconocimiento al punto de ser distinguido y elegido como presidente de la Sociedad Rural Salteña desde 1925 a 1926 aun siendo que los miembros de esta organización no comulgaban ni con sus ideas ni con las del radicalismo.

                Al finalizar su mandato regresó a Buenos Aires, donde ejerció la medicina y fue nombrado Profesor Honorario de la Facultad de Medicina de Buenos Aires.

                Una vez derrocado Hipólito Yrigoyen el 6 de septiembre de 1930, y ante el comienzo de la década infame, el radicalismo viviría una de sus horas más aciagas, su pariente José Félix Uriburu era el Presidente de la Nación y en 1931 decide llamar a elecciones, “a modo de prueba se realizan solamente en la provincia de Buenos Aires, donde en abril de 1931, los radicales ganan las elecciones para gobernador. Ante esa situación, el gobierno de José Félix Uriburu decide desconocer el resultado y anularlas.

                También en 1931, la Convención nacional de la Unión Cívica Radical decide participar de las elecciones Presidenciales llevando la Formula Marcelo T. de Alvear – Adolfo Güemes, pero la fórmula fue proscripta: en el caso de Alvear, por no haberse cumplido los seis años ordenados por la ley para ser nuevamente electo, y en el caso de Güemes, por haber simpatizado con el gobierno constitucional de Yrigoyen, fundamentación vergonzosa e increíble que demostraba la clase de calaña que gobernaba nuestro país.

                Debido, a que el radicalismo fue despojado de la Gobernación de la Provincia de Buenos Aires habiendo sido legítimo vencedor y ante la proscripción de sus candidatos para la Presidencia, la Unión Cívica Radical dejaba en claro que no estaban dadas las condiciones democráticas, ni constitucionales para que las elecciones se desarrollaran normalmente y por ende se decide la abstención en las elecciones presidenciales. Esa abstención, en vez de ser acompañada por los demás partidos opositores que se jactaban de ser democráticos, fue aprovechada por los socialistas y demoprogresistas que lanzaron la fórmula presidencial integrada por Lisandro de la Torre y Nicolás Repetto, con una fuerte e impensada cosecha de legisladores, a la par que legitimaban aparentemente, a un gobierno –el del general Agustín P. Justo- surgido de un fraude más que escandaloso.

                El Dr. Adolfo Güemes será uno de los dirigentes nacionales de más peso de la Unión Cívica Radical por ese entonces y por consiguiente se ganará rápidamente la antipatía del gobierno provisional. Adolfo Güemes expondrá sobre aquellos que detentaban el poder a espaldas del pueblo: “... Hombres de criterio simplista, creen en la eficiencia de la violencia para torcer, por miedo, la irrevocable voluntad del pueblo; pésimos psicólogos, no se dan cuenta que las persecuciones, destierros, confinamientos, no han servido ni servirán jamás, sino para dar mayor unidad y cohesión a nuestro partido, pues nada vincula más a los hombres que los sufrimientos e injusticias compartidas; en cambio: los placeres fáciles, bailes, excursiones y banquetes mientras miles de compatriotas padecen hambre, suelen generar malas digestiones, insomnios rebeldes y tenaces.”

                El doctor Güemes Presidió el Comité Nacional de la Unión Cívica Radical, e inspiró el manifiesto del Comité Nacional de 1932, en que la Unión Cívica Radical, conforme a sus grandes pronunciamientos de 1927 y 1928, fijó otra vez su posición frente a las empresas privadas del petróleo. “Por lo que respecta al monopolio del Estado –decía el documento- no comprendemos cómo puede haber argentinos que nieguen a su patria ese derecho, para darlo a corporaciones internacionales”

                Acusado por los intentos revolucionarios del radicalismo con el fin de restablecer el orden constitucional y democrático, fue arrestado en 1933 en la Isla Martín García y trasladado a la Cárcel de Ushuaia, junto con otros dirigentes radicales como Ricardo Rojas, Enrique Mosca, Marcelo T. de Alvear, Honorio Pueyrredón y José Luis Cantilo. Güemes fue uno de los apresados en Santa Fe, en 1933. Aquellos personeros del régimen no podían comprender como los nietos de los generales Alvear y Güemes, que por cuna pertenecían a esa supuesta categoría que se dio en llamar “patriciado”, podían ser los portavoces de la chusma radical y soportar cárceles y privaciones, en vez de gozar de los alevosos privilegios que en vez de usufructuar, rechazaban asqueados.

                El Dr. Güemes, fue un fervoroso sostenedor de la abstención contra el fraude. Y se opuso tenazmente a que la misma fuese levantada, lo que ocurrió en los arduos debates de la Convención Nacional de la U.C.R. iniciados el 27 de diciembre de 1934 y cerrada en la noche del 2 al 3 de enero de 1935, alejándose allí de los primeros planos de la conducción partidaria.

                Demostrando su compromiso con la sociedad y su entorno, es que en 1945 hizo donación al Museo Colonial, Histórico y de Bellas Artes de varias obras artísticas de su propiedad. Pero también, desde siempre, el Dr. Adolfo Güemes estaba presente colaborando calladamente, por el mero gusto de ver progresar a su pago; como, por ejemplo, durante la intendencia de Luis Langou, regalando todas las plantas que adornaron el Rosedal del entonces recién remodelado Parque San Martín.

                En el año 1946 triunfa Perón y -a pesar de las diferencias- lo convoca a integrar el Gobierno nacional en el cargo que él quisiera debido a su gran prestigio. Al respecto, Alberto Pavón Pereyra, un estudioso de la figura de Perón contó que Güemes le contestó “Presidente yo estoy de acuerdo con su obra social, pero estoy viejo para cambiar de caballo a mitad del río y voy a morir radical”.

                En su testamento donó una chacra que había pertenecido a su abuelo, el general, conocida como “El Carmen de Güemes” para ser destinado a ser una escuela-granja, objetivo que se cumpliría en 1952.

                Falleció en  la ciudad de Buenos Aires el 4 de octubre de 1947, víctima de un infarto; era soltero y no tuvo descendencia.

Adolfo Güemes se constituye por sus principios, su conducta y su labor como un gran símbolo radical y argentino. Gran gobernante, ejemplar militante, con una capacidad brillante y una ética y moral digna de los mejores dirigentes que ha dado la Unión Cívica radical y ha puesto al servicio de la República, merece el reconocimiento y el recuerdo constante de aquellos que profesan la libertad, la igualdad y la ética y moral ciudadana.

 

Pablo Eduardo Vázquez

miércoles, 22 de julio de 2015

Francisco Beiró: Predicamento y Honradez por la República

                Nació el 19 de septiembre de 1876 en Rosario del Tala, Provincia de Entre Ríos. Egresó como bachiller del Colegio del Uruguay de Concepción del Uruguay y como abogado de la Universidad de Buenos Aires donde se doctoró en el año 1901.
                Fue Comisionado Municipal y Presidente de la Comisión Municipal de Vecinos, Intendente Interino de la Capital.

                Fue presidente de la Convención Nacional y del Comité Nacional de la UCR, diputado nacional entre los años 1918 y 1922. Ocupó el cargo de Ministro del Interior durante los últimos meses del primer gobierno de Hipólito Yrigoyen, allí por 1922, en reemplazo del doctor Gómez.

En 1928 acompañó en su segunda candidatura presidencial a Hipólito Yrigoyen, como candidato a Vicepresidente. La fórmula resultó vencedora, pero Beiró falleció el 22 de julio de 1928, poco antes de asumir el cargo.

                En la ciudad de Buenos Aires llevan su nombre la Avenida Francisco Beiró, principal arteria del barrio de Villa Devoto, en el que residió

                Participó en la revolución Radical del 4 de Febrero de 1905 junto con Hipólito Yrigoyen. En 1912, cuando el radicalismo, a partir de la ley Sáenz Peña inicia su reorganización general con miras a la toma del poder por las urnas, el doctor Beiró presidirá un comité parroquial, formando parte para 1914 del Comité Nacional, del que será presidente hasta febrero de 1922. En 1918, también es nombrado Comisionado Nacional en la Provincia de San Juan.

                Dedicó mucho tiempo y esfuerzos por el progreso y crecimiento del barrio de Villa Devoto será desde 1917 hasta 1920 presidente del Concejo Escolar N° 17, desde donde fundará en 1918 la Asociación de Protección a la Niñez, cuya presidencia ejercerá y cuyo móvil filantrópico será alterado a su muerte, transformándose el “Instituto Roca” que administraba, de ejemplo de enseñanza para niños pobres en un simple “Reformatorio”.

                También participó en la creación del Club Estudiantes de Buenos Aires que en esa época se llamaba Sportivo Devoto.

                Era un hombre sencillo que habitaba en la calle José Luís Cantilo esquina Marcos Paz, Villa Devoto. El edificio principal de su vivienda se conserva y allí residen sus descendientes.

                Se dice según cuentan algunas crónicas de la época que fue Francisco Beiró quién recordando y haciendo honor a la revolución del Parque de 1890 tomara la iniciativa de popularizar como distintivo de la Unión Cívica radical aquellas boinas blancas usadas en la mencionada revolución radical. En cuanto acto público del partido hubiera, sugería a los correligionarios concurrir con su boina blanca.

                En 1926 Francisco fue candidato a gobernador de Entre Ríos, la fórmula fue: Francisco Beiró-Gregorio Morán, en lo que fue la primera confrontación entre dos fórmulas de un común origen cercano. La fórmula del Radicalismo de Entre Ríos (denominación del peculiar antipersonalismo provincial) que resultó triunfante fue Eduardo Laurencena - José María Garayalde.

                Fue elegido el 24 de marzo de 1928 por la Convención Radical Personalista como candidato a Vicepresidente por 142 votos contra 25.

                En las elecciones presidenciales que se desarrollaron el 1° de abril de 1928, la fórmula radical, formada por Hipólito Yrigoyen (con 76 años) y Francisco Beiró, triunfa de manera abrumadora sobre el binomio Antipersonalista Melo-Gallo. La Fórmula de la Unión Cívica radical Personalista fue elegida por una masa impresionante de votantes  838.538 votos contra 414.026 de Melo-Gallo y menos de 65 mil de la tercera Bravo – Repetto. Todos los opositores juntos no sumaban los sufragios radicales. Esta elección sería llamada como el gran plebiscito, justamente por la exorbitante diferencia de votos con los que Hipólito Yrigoyen se adjudicó su Segunda Presidencia. Meses más tarde, muere Beiró y el Colegio Electoral designa en su reemplazo al gobernador electo de Córdoba, Enrique Martínez. Yrigoyen asumirá el poder el 12 de octubre de 1928, en medio del delirio popular.

                Hipólito Yrigoyen gran amigo y correligionario de Francisco Beiró en la militancia, concurría con asiduidad a su domicilio durante el período de su enfermedad.

                El Doctor Francisco Beiró se distinguió a lo largo de su carrera política por su honradez, honestidad e integridad moral puesta al servicio de su ideario republicano.

                Fue un expositor singular y un hombre de gran inteligencia y predicamento. Su figura adquirió dimensiones nacionales, gozando de gran prestigio y admiración por la gran militancia radical. Fue una de las figuras más brillantes de la época con las que contó la Unión Cívica Radical.

                Su conducta y lealtad, además de compartir ideológicamente a un punto extremo con los postulados que el partido defendía le valieron el reconocimiento y la amistad del gran caudillo radical, Hipólito Yrigoyen.

                Al momento de su deceso era aún muy joven, 51 años, su único bien era su casa de Villa Devoto, sobre la que pesaban dos hipotecas. Después de una larga enfermedad fallece el 22 de julio de 1928 sin poder ejercer el cargo para el que había sido nombrado.

                Hoy sus restos, transformados en cenizas descansan en el Panteón de los héroes de la Revolución del Parque, en el Cementerio de la Recoleta, junto a aquellos ilustres líderes que hicieron grande a la Unión Cívica radical.

 


Pablo Eduardo Vázquez

miércoles, 1 de julio de 2015

Angel Gerardo Pisarello: Su Vida por la Libertad

 Nació el 24 de Septiembre de 1916 en La Salada, Provincia de Corrientes, sus Padres fueron José francisco Pisarello, (también nacido en La salada el 4 de Octubre de 1885 y Delfina Virasolo. Luego, se trasladarían al Chaco donde se establecieron en una Imprenta. Ángel, trabajaba con un tío tipógrafo en las ediciones pueblerinas de un periódico radical.
                En Chaco, Pisarello fue auxiliar de contaduría de la Municipalidad,  allí comenzó su actividad política y militante en la Unión Cívica Radical y fue secretario del Concejo Deliberante. Ése fue su primer trabajo político, allí por 1938.

                Se fue a Córdoba para estudiar abogacía pero no lo aceptaron porque su primo hermano, era miembro del Partido Comunista. Se va a Buenos Aires y le sucede lo mismo. Finalmente lo aceptan en la Universidad de Tucumán. En Tucumán, apenas ingresó, lo eligieron consejero directivo de la facultad. En 1946 es elegido  delegado de la Facultad de Derecho en la Federación Universitaria de Tucumán.

                Sucedía alrededor del año 1947 con Hugo Fabio y con Celestino Gelsi – ex gobernador de Tucumán- arman la Juventud Radical. En el 48’ siendo aún Estudiante de Abogacía salió electo Senador Provincial. Fue miembro de la Convención Constituyente de Tucumán que sesionó en 1949.

En 1951 fue reelecto como Senador Provincial, en ese mismo año obtendría su titulo profesional.

Estaba casado con Aurora Pilar Prados y tuvieron cuatro hijos, Aurora (Tatá), Silvia Inés, Ana María y Ángel Gerardo Pisarello (h).

                En 1951 sufrió 19 días de detención, acusado de desacato por las críticas que vertió al presidente Juan Domingo Perón en una publicación radical. Desde 1955 ejerció la docencia en el Colegio Nacional Bartolomé Mitre.

                No se oponía a las transformaciones sociales de Perón, más aún, por allí afirma que las banderas fueron cedidas por el propio radicalismo. Banderas entregadas a lo cual él siente una vergüenza íntima. Pero para su criterio en el Peronismo faltan los derechos, el respeto a las instituciones y a la República.

                En los diarios de sesiones de esa época se puede ver claramente su pasión y compromiso, porque a pesar de que había 29 peronistas y un solo radical, no se lo dejaba hablar, entonces aparece en la versión taquigráfica: “doctor Pisarello bájese de la mesa porque no tiene la palabra”, cuenta su hija, que este tipo de acciones eran comunes.

                Después le hicieron juicio político. Lo defendió el doctor Ramón Adrián Araujo. Lo expulsaron, mientras hacían lo mismo con Celestino Gelsi en  la Cámara de Diputados.

                Alem e Yrigoyen fueron sus héroes, sus márti­res, sus guías y de ellos toma una pasión cívica extrema, como así también sus conductas y principios.

                Se fue creando alrededor de su figura una mística de la intransigencia, del radicalismo popular, de la causa contra el régimen. El Dr. Angel Gerardo Pisarello convocaba a la rebeldía y a la rebelión. Sé unió a la batalla contra la injusticia, por la democracia, los derechos humanos y las libertades.

                Era un convencido que otra sociedad es posible, donde el derecho y la libertad sean bandera de igualdad y lucha por una sociedad mejor, sin excluidos privados de derechos, sin desterrados en su propia tierra, sin ciudadanos carentes de sueños. Él era así: Radical, inteligente, voraz lector, de carácter vehemente y apasionado, un empecinado, solía resultar una incomodidad para muchos.

                En 1965 fue designado embajador extraordinario y ministro plenipotenciario en Tanzania, África durante el gobierno de don Arturo Illia. Varias veces candidato a diputado y a senador nacional. Ejerció la Presidencia de la Unión Cívica Radical de Tucumán en varias oportunidades, como así también diversos cargos Partidarios durante toda su trayectoria política.

                En enero de 1975, "Bajo el nombre de Operativo Independencia”, se desató en Tucumán la criminal actividad genocida que tendría su punto culminante durante el mandato, como gobernador de facto de la provincia de Tucumán, del General Bussi, aquí se desarrollarían "las tareas más salvajes y criminales de represión".

                En estos agitados años 70’ lo tuvieron a Ángel Pisarello como protagonista importante con su firme defensa a presos políticos; ello le valió, en 1975, que una bomba destruyera la mayor parte de su estudio jurídico.

                Se convierte en el único defensor de presos políticos de la Provincia de Tucumán, sometida al operativo de exterminio, visita y atiende a los presos tucumanos y presenta innumerables Hábeas Corpus.

                Durante estos tiempos difíciles decidió permanecer en su puesto, atendiendo a los ciudadanos sin derechos, sin libertad, sin seguridad, convirtiéndose en el defensor de los derechos humanos, y así llevó adelante procesos por cuestiones políticas ad honorem.

                Pisarello, que había sido presidente de la Junta de Gobierno de la Unión Cívica Radical de Tucumán, fue secuestrado, torturado y asesinado. Fue secuestrado el 24 de Junio de 1976 en su domicilio por un grupo de tareas al mando de Roberto "el tuerto" Albornoz.

                Ángel Pisarello fue un militante popular, un dirigente partidario que sacrificó su vida en defensa de sus ideales, que no eran otros que la defensa irrestricta del Estado de Derecho, de la legalidad republicana, de las garantías individuales, de la tolerancia en tiempos de tanta violencia.

                Pensaba que el radicalismo tenía un compromiso indisoluble con el pueblo, un compromiso de cambio social, un compromiso con una sociedad mas justa, más libre y más igualitaria. Como decía él, eran tiempos de “cambiar los rumbos radicalmente, esa es la consigna, lo contrario será en vano”. Fue una bandera para los jóvenes radicales de las décadas de 1950 a 1970, por lucha, conducta, liderazgo y convicción de sus actos.

                Preparaba unos locros en ollas grandes de hierro para todos los estudiantes que tuvie­sen hambre. Pero para ello había que mostrarle la libreta universitaria. En medio de los locros conversaba, educaba y adoctrinaba a aquellos jóvenes estudiantes.

                Como sus héroes, Alem e Yrigoyen, no abdicó. Lo secuestraron una noche del invierno de 1976, y apareció asesinado el 1° de julio, con las manos atadas por alambres, á la vera de un camino de Santiago del Estero.

                Los radicales no debemos ni podemos olvidar a este hombre, ni dejar su ejemplo en el olvido, su nombre es otra prueba cabal del compromiso con los derechos y la libertad que tiene como mandato y bandera la Unión Cívica Radical.


Pablo Eduardo Vázquez